El programa económico del cambio político: puntos de partida

Publicado en Cuadernos de eldiario.es nº 6, junio de 2014.

bob

Foto: Álvaro Minguito. 9 de mayo de 2011. Acampada del 15M. Puerta del Sol, Madrid.

Primero comenzó a generalizarse la idea de que las élites políticas de este país estaban gestionando la crisis atendiendo a los intereses de una minoría y en contra de la mayor parte de la población. El binomio de recortes en servicios públicos básicos y rescate bancario ilustra y extiende la idea de que quienes se enriquecieron en el período previo a la crisis, y son sus principales responsables, consiguen imponer a la ciudadanía una factura que no le corresponde. La injusticia se torna evidente y la connivencia entre el poder político y económico que la hace posible, también. El 15 de mayo de 2011 la denuncia se expresó con total claridad: “No somos mercancías en manos de políticos y banqueros”.

A partir de esa percepción generalizada de injusticia, poco a poco, fue ganando terreno la idea de que la situación económica que sufrimos no sólo es injusta: también es evitable. De ahí la importancia crucial de que el “sí se puede” calara tan hondo en el imaginario colectivo de amplias capas de la población. Si es posible hacer las cosas de otra manera, es inadmisible que sigan haciéndose así.

Este último 25 de mayo la convicción de que las cosas deben y pueden ser distintas irrumpió sonoramente en el mapa electoral. Sigue leyendo

Crisis y desigualdad: la periferia de la periferia en la eurozona

apoverty-96293_640

Artículo originalmente publicado en la página web del CADTM.

En la pretendida Europa social la crisis es cosa de pobres. Si los años de expansión quedaron reservados sobre todo para los más ricos, ahora, llegada la crisis, los estragos sí son para quienes menos tienen. Sobre ellos recae ahora el pago de una deuda que no generaron. Sigue leyendo

Esquilache y el ébola

Concentración frente al Hospital Carlos III en protesta por la gestión de la crisis del ébola, 8/10/2014. Este centro (curiosa coincidencia del nombre con el tema de este artículo), está especializado en enfermedades tropicales. El proceso de desmantelamiento que sufre simboliza las peores consecuencias que tienen los recortes en sanidad. Foto: Álvaro Minguito.

Concentración frente al Hospital Carlos III en protesta por la gestión de la crisis del ébola, 8/10/2014. Este centro (curiosa coincidencia del nombre con el tema de este artículo), está especializado en enfermedades infecciosas. El proceso de desmantelamiento que sufre simboliza las peores consecuencias que tienen los recortes en sanidad. Foto: Álvaro Minguito.

Hacia 1763, el italiano Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache, se convertía, junto con el marqués de la Ensenada, en el más estrecho colaborador de Carlos III. Tres años más tarde fue desterrado como epílogo de una revuelta popular que pasaría a ser conocida por el nombre de este ministro. El detonante del “motín de Esquilache”, el bando que obligaba a vestir capa corta y sombrero de tres picos. Era una norma de seguridad ciudadana frente a la capa larga y el sombrero de ala ancha, que facilitaban esconder el rostro y ocultar armas largas. Las investigaciones historiográficas han proporcionado amplia evidencia de que este motín en modo alguno podría explicarse por un supuesto «atraso civilizatorio» de un pueblo llano que rechazaba modernas normas de convivencia defendiendo viejas tradiciones en el vestir. Por otro lado, el motín se inscribe en luchas de poder internas de distintas facciones en la corte de Carlos III; se sabe que la insurrección fue instrumentalizada por algunas de ellas, pero tampoco nació en su seno.
Sigue leyendo