Parrhesía y nueva política

parresiaPublicado en eldiario.es

En los dos últimos cursos que dictó en el Collège de France antes de morir, recogidos en sendos volúmenes, Michel Foucault giró hacia uno de los asuntos a mi entender más ricos y sugerentes de su espléndida obra. El autor francés abordó “el gobierno de sí y de los otros”. En un tema político trascendental para la teoría clásica y humanista, que la Modernidad había ido olvidando, Foucault situó como piedra de toque su idea del decir veraz y libre, del hablar franco y con coraje. En su acepción griega, de la parrhesía.

Pero ¿qué tiene que ver este decir con valentía la verdad con el gobierno de uno mismo? ¿Y con el de una comunidad política? Como trataré de explicar, prácticamente todo.

Tomemos nuestra actualidad. Desde el 15M cada vez más en nuestro país se dicen las cosas claras, aún a pesar de que, conscientes de la vieja cultura política incrustada en tantas y tantas instituciones, sepamos que este decir veraz nos pueda acarrear no pocas represalias.

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Caída de la natalidad ¿una tendencia irreversible?

Publicado en eldiario.es

El índice de natalidad cae por quinto año consecutivo. La fecundidad por debajo del nivel de reemplazo lleva en los últimos años pasando de ser una excepción a convertirse en norma. Uno de los principales inconvenientes, incluso cuando hay buena intención por parte de los poderes públicos, es que se sigue aludiendo a que las mujeres se han incorporado al mundo laboral como la causa primera de esta situación, pero ¿y qué hay de la no incorporación de los varones a las tareas de cuidado? ¿No hay causalidad en este hecho?

El conflicto trabajo-familia sigue enfocándose como una cuestión femenina. Persiste la idea de que la bajada de la tasa de fecundidad en países desarrollados es resultado inevitable de la incorporación masiva de las mujeres a la enseñanza superior y al mercado de trabajo, y al cada vez menor número de matrimonios. Aunque los datos empíricos revelan que esto no es así. Los estudios más recientes describen tres obstáculos principales a la hora de explicar el cada vez más drástico descenso de la natalidad:

1. La estabilidad laboral suele ser una condición esencial a la hora de plantearse tener descendencia. La elevada tasa de desempleo y la precariedad de quienes consiguen empleos supone un obstáculo de primer orden (en España la pobreza aumenta también entre personas con un empleo ).

2. El marco institucional y político. En España las políticas de conciliación nunca han sido una prioridad, ni han ido más allá de compromisos abstractos y medidas sin ningún calado estructural dirigidas principalmente a mujeres (abundando en el imaginario colectivo que identifica mujeres con cuidados). A esto hay que sumarle la crisis económica, con el desempleo y la precariedad aumentando de forma directamente proporcional a las políticas de austeridad, y un gobierno conservador en cuanto a la igualdad de mujeres y hombres. Todo ello abunda en esta situación, sin que por el momento existan visos de cambio.

3. La igualdad de género. Son cada vez más los estudios que establecen una correlación sólida entre (des)igualdad de género y tasa de fecundidad. Es decir, analizan que allí donde se promueve la igualdad de género, se elevan las tasas de natalidad.

La posición subalterna de las mujeres en el mercado de trabajo supone una limitación de facto al acceso a derechos y recursos públicos, que en los sistemas capitalistas se derivan principalmente del empleo (cotizaciones, pensiones, subsidios, etc.). Con lo que las consecuencias no deben medirse sólo en términos de dificultades presentes, sino también futuras. Como indica Bibiana Medialdea esta posición se consolida, en términos generales, en la treintena. Es decir, la edad media del primer hijo o hija de las mujeres españolas. En esta franja de edad en la que gesta “una parte muy importante de la desigualdad que lastrará los ingresos y derechos de las mujeres a lo largo de su vida”, y es “cuando las posiciones relativas de hombres y mujeres en el mercado laboral se diferencian de forma definitiva”, consolidando la división sexual del trabajo dentro de los hogares y en el mercado laboral.

Así, el tratamiento del desigual impacto laboral de la maternidad y la paternidad es un tema clave, estratégico, que cualquier estado debe plantearse.

Este tratamiento desigual no lo sufren sólo las mujeres que son madres, sino todas las mujeres. Es la denominada “discriminación estadística”, que implica que toda mujer, por el hecho de serlo, es considerada por el mercado laboral/empresariado como una madre en potencia y por tanto como “menos disponible”. Y es que ya decía Jean Jacques Rousseau que el destino de la mujer es la maternidad, la ejerza o no. La identificación de mujer con madre, y derivado de ello, con la natural disposición a todo lo relacionado con los cuidados, es una idea que subyace en nuestras sociedades y nuestra forma de desarrollar sistemas políticos y legislación.

Intervenir en todo ello no sólo es una cuestión de justicia social y de igualdad de oportunidades para mujeres y hombres, que tienen el mismo derecho a desarrollarse profesional y personalmente. Es que como indica una vez más Esping-Andersen, “sería insostenible una sociedad en la que todas las personas se desentendieran del cuidado al mismo nivel que hoy lo hacen los varones”.

Las políticas públicas son las que pueden y deben impulsar el cambio, abarcando dimensiones de intervención múltiples, desde los servicios de atención a la infancia y condiciones del mercado laboral, al sistema tributario y las transferencias de renta, pasando por la educación.

Por tanto políticas públicas sí, pero no cualquier política pública. El ejemplo del cheque bebé o el de las prestaciones a madres trabajadoras por quedarse en casa cuidando son ejemplos de lo que no se debe hacer. Políticas de conciliación no dirigidas exclusivamente a mujeres, ni aportaciones económicas puntuales (incluso universales) sino servicios públicos de cuidados, racionalización de los horarios, escuelas públicas de 0 a 3 años, etc. Los permisos parentales de duración suficiente, iguales para los dos progenitores, intransferibles y pagados al 100%, están resultando eficaces en el doble objetivo de aumentar la implicación de los varones en los cuidados y de reducir el sesgo laboral de género, como lo pone de manifiesto la reciente experiencia islandesa.

Medidas que promueven la igualdad de género al reducir los costes de oportunidad asociados al hecho de tener descendencia. Como lo hacen las escuelas infantiles de 0 a 3 años. Que no sólo no cuentan con el suficiente apoyo de las administraciones públicas como establece la ley, sino que forman parte de la política de recortes llevadas a cabo.

En el estudio de referencia se señala que “la natalidad tiende a ser más elevada en aquellas sociedades (…) donde los costes y el cuidado de los niños son compartidos entre la familia y el Estado, y donde la igualdad de género contribuye a hacer posible la conciliación de la vida laboral con la familiar”. Las investigaciones han destacado, además de la dimensión de la organización del trabajo y la disponibilidad de servicios públicos, que “las relaciones de género también son cruciales, ya que influyen en el grado en que se acepta socialmente que las madres con niños pequeños trabajen y que los padres participen en el cuidado de los hijos y en las tareas domésticas”. En esta investigación se señala que hay una serie de estudios que prestan apoyo empírico a esta afirmación, y que se ha demostrado que una contribución más equitativa de los padres a las tareas domésticas y al cuidado de los hijos e hijas tiene una influencia positiva en la fecundidad.

Los planteamientos aquí recogidos no parecen ser los del Plan Integral para la Familia 2014 que está elaborando el Gobierno, mediante el cual se pretende “recuperar la importancia de la familia extensa” y aplicar la “perspectiva de familia” para aumentar la natalidad. Cabe añadir que conceptualmente la “perspectiva de familia”, que encontramos en el entorno de la Iglesia católica e instituciones y medios afines, pretende básicamente contraponerse a la “perspectiva de género”.

No conocemos todavía cómo va a materializarse este Plan (a pesar de que Moncloa nos comunicaba en abril “que está previsto que se apruebe en las próximas semanas”), pero parece incidir en lo contrario a lo que recomiendan las investigaciones en la materia.

Por tanto, condiciones de trabajo, horarios racionales, políticas públicas y red estatal de cuidados, escuelas públicas de 0 a 3, permisos iguales e intransferibles. Igualdad entre mujeres y hombres. Plantearse el análisis marco de la cuestión de la natalidad bajo estas premisas (y no llegar a conclusiones tan disparatadas como que una ley restrictiva del aborto redundaría en aumentar el índice de natalidad) podrá invertir la tendencia. Mientras, solo caminamos firmes hacia el sexto año consecutivo.

Verano y democracia

Acto de presentación de Guanyem Barcelona. / EDU BAYER

Acto de presentación de Guanyem Barcelona. / EDU BAYER

Publicado en eldiario.es

La construcción del tiempo es una tarea política, como su reparto.

Para dialogar con uno mismo y con otros antes de decidir, para dilucidar acontecimientos pasados para así mejorar, para hacer política, precisamos de un tiempo del que apenas disponemos. Todo lo domina la eficiencia, capaz de reinar hoy en diversos ámbitos de gobierno. Nos pueden las prisas. Los ejecutivos y sus libros de instrucciones triunfan en las empresas tanto como en lo político. Y no es casual.

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Capitalismo real: Libre mercado de palo

Publicado en Cuadernos de eldiario.es nº 4

Foto: Álvaro Minguito

Foto: Álvaro Minguito

En el imaginario colectivo prevalece una visión mistificada del funcionamiento del sector financiero. Probablemente la inmaterialidad de los activos financieros, junto con la apariencia sofisticada de las operaciones alimenta esa idea, según la cual las finanzas serían el exponente paradigmático de las virtudes del libre mercado.

Pero la manida imagen de la bolsa como mercado perfecto, donde los precios se ajustan de forma inmediata, reflejan fielmente las condiciones de oferta y demanda y conducen a asignaciones eficientes de recursos, no es más que mitología económica. La idea de que el mundo de las finanzas prueba las bondades del libre funcionamiento del mercado es una ilusión. Y quienes mejor lo saben son los teóricos y profesionales especializados en el sector.

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Argumentos republicanos: contra el rey de los esclavos

Milton-tenure_kings_thumbPublicado en eldiario.es

La tradición teórica republicana es amplia, compleja y variada. A lo largo de los más de dos milenios que llevan desde la formulación aristotélica de la constitución mixta a la actualidad, han sido numerosos los acontecimientos y autores que la han enriquecido.

La mezcla de las “buenas” formas puras de gobierno –monarquía, aristocracia y el buen gobierno de muchos, la politeia– por ese gran crítico de la democracia que fue Aristóteles, también suponía un importante freno a la tiranía. La plasmación práctica de todo ello en Roma ofrece ese primer molde republicano en el que se fijarán los tiempos venideros. Consulado, Senado y asambleas populares, sin olvidarnos de los tribunos de la plebe, darán cuenta de un régimen nacido para equilibrar y lidiar con los conflictos entre las diversas clases sociales.

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Oradour-sur-Glane. La memoria del terror

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Oradour08 Oradour12   “Oradour-sur-Glane es el símbolo de las desgracias de la patria. Conviene preservar su recuerdo, pues hace falta que nunca más semejante tragedia se reproduzca”.
Charles de Gaulle, Oradour-sur-Glane, marzo de 1945.

El 10 de junio de 1944, solo 4 días despues del desembarco aliado en las playas de Normandía, este pueblo cercano a la ciudad de Limoges, en Francia, fue masacrado por una división de las Wafen-SS alemanas. 190 hombres, 245 mujeres y 207 niños perecieron fusilados o quemados vivos en su iglesia, en una matanza de la que el pasado 10 de junio se cumplió el 70 aniversario.

El pueblo fue completamente destruido por las tropas alemanas. Entre sus habitantes, 24 españoles de todas las edades, que habían huído de la barbarie de la guerra civil española, fueron asesinados junto al resto.

El Estado francés decidió dejarlo intacto y convertirlo en un memorial. Es Monumento Nacional desde el año 1946.

En el cementerio, una placa de marmol con los nombres de los españoles fallecidos, puesta allí por el gobierno de la República Española en el exilio en el año 1945, es el único rastro del Gobierno español que encuentran sus visitantes.

Mayo de 2014/©ÁlvaroMinguito

 

 

Bajo la piel del activista (III): «Yo no soy activista»

Este artículo es la tercera entrega de un texto más extenso, que se ha dividido en tres partes:

Bajo la piel del activista (I): Las tres lealtades
Bajo la piel del activista (II): Sin ilusión no hay compromiso
Bajo la piel del activista (III): «Yo no soy activista»

La noción de activista o militante que se maneja a lo largo de las tres entregas de este artículo hace referencia a su capacidad para actuar sobre la realidad, y por eso es compleja y bastante restrictiva, ya que se basa en esa triple relación con la causa, la organización y la célula. Por eso es posible que bastantes lectores hace tiempo hayan concluido: «yo no soy activista, soy otra cosa. Me muevo, pero no a ese nivel».
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