Algunos apuntes sobre la situación y evolución de la desigualdad económica en el mundo

(Artículo publicado en la web de CADTM (Comite para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo) www.cadtm.org)

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La crisis iniciada en 2007 ha situado la cuestión de la desigualdad en un primer plano. De una parte, en cuanto a que la concentración de la riqueza socialmente generada haya actuado como uno de los detonantes principales de ésta. Y por otra, la escandalosa falta de relación entre quienes participaron en la gestación del colapso económico y quienes sufren ahora las consecuencias. Este contexto ha recuperado un debate más de fondo, acerca de la propia relación entre crecimiento económico (o más en general de la propia dinámica capitalista) y la desigualdad. ¿Ha permitido el capitalismo reducir las desigualdades entre ricos y pobres o, al contrario, las ha ensanchado? ¿El mundo es menos desigual ahora que hace 200 años?

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China, fábricas y pobreza

China, fábricas y pobreza - 0 En su artículo del pasado viernes, Roger Senserrich calificaba como moralistas a las múltiples críticas vertidas contra las inhumanas condiciones laborales que sufre la clase obrera bangladesí en fábricas como la que se derrumbó en Dacca. Asimismo afirmaba que las citadas fábricas, que trabajan para las empresas transnacionales del textil, son “probablemente lo mejor que le ha pasado a los pobres de Bangladesh en décadas”. Y argumentaba que gracias a la estrategia, habitualmente conocida como de crecimiento impulsado por la exportación, su economía estaba siguiendo los exitosos pasos de otras, como la china, que habían reducido la pobreza merced a ese tipo de crecimiento.

Desconozco si el señor Senserrich tiene un conocimiento suficientemente profundo de la economía bangladesí como para sostener todo lo que afirma. Pero su interpretación de las supuestas enseñanzas que Bangladesh puede sacar del proceso chino de desarrollo es incorrecta. Primero, la relación entre la citada estrategia y la reducción de la pobreza que se ha producido en China es cuestionable. Segundo, los mecanismos que explican el éxito del gigante asiático son de una complejidad mucho mayor que la que Senserrich plantea. Además, el autor no toma en consideración las negativas consecuencias que la estrategia exportadora ha generado (y genera) a nivel global al ser puesta en marcha por muchos países al mismo tiempo.

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