Las encuestas, esa ciencia inexacta

En el año 1948 los sondeos para las presidenciales estadounidenses fallaron estrepitosamente. Harry Truman renovó su mandato cuando todas las previsiones electorales daban a Thomas Dewey, el aspirante republicano, como vencedor. Incluso algún periódico salió con la noticia equivocada, como se observa en esta célebre foto de un Truman sonriente tras conocer su victoria. Se alegó entonces, entre otras razones, que Estados clave se decidieron por muy pocos votos, que los últimos días de campaña no se hicieron sondeos, o que muchas encuestas habían sido telefónicas, por lo que se subestimaba la opinión de toda la población más pobre, sin teléfono, que se inclinó por los demócratas al votar. Más de 60 años después sorprende que de nuevo unas encuestas políticas, esta vez en Cataluña, hayan fallado de manera tan generalizada y abultada. Se supone que las técnicas, las metodologías, las experiencias, han logrado que los estudios electorales avancen considerablemente.

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