Una Unión quebradiza. Las grietas sociales, laborales y políticas de una Unión Europea sin argumentos democráticos

Artículo escrito por Antonio Sanabria* y Éric Toussaint**. Publicado en el nº 28 del Boletín Ecosocial de la FUHEM (septiembre-noviembre) de 2014.

La actual crisis ha puesto en evidencia las graves carencias y contradicciones de la Unión Europea (UE). Es por ello que a nuestro parecer sus causas hay que buscarlas más allá de la coyuntura económica a partir de 2007, sino en su propia configuración como proyecto neoliberal. Las grietas abiertas en la UE no son solo el resultado ante los estragos de una crisis, sino también consecuencia de las respuestas para enfrentarla. Una respuesta que, como veremos, resulta carente de argumentos democráticos que la legitimen.

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Crisis y desigualdad: la periferia de la periferia en la eurozona

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Artículo originalmente publicado en la página web del CADTM.

En la pretendida Europa social la crisis es cosa de pobres. Si los años de expansión quedaron reservados sobre todo para los más ricos, ahora, llegada la crisis, los estragos sí son para quienes menos tienen. Sobre ellos recae ahora el pago de una deuda que no generaron. Sigue leyendo

China, fábricas y pobreza

China, fábricas y pobreza - 0 En su artículo del pasado viernes, Roger Senserrich calificaba como moralistas a las múltiples críticas vertidas contra las inhumanas condiciones laborales que sufre la clase obrera bangladesí en fábricas como la que se derrumbó en Dacca. Asimismo afirmaba que las citadas fábricas, que trabajan para las empresas transnacionales del textil, son “probablemente lo mejor que le ha pasado a los pobres de Bangladesh en décadas”. Y argumentaba que gracias a la estrategia, habitualmente conocida como de crecimiento impulsado por la exportación, su economía estaba siguiendo los exitosos pasos de otras, como la china, que habían reducido la pobreza merced a ese tipo de crecimiento.

Desconozco si el señor Senserrich tiene un conocimiento suficientemente profundo de la economía bangladesí como para sostener todo lo que afirma. Pero su interpretación de las supuestas enseñanzas que Bangladesh puede sacar del proceso chino de desarrollo es incorrecta. Primero, la relación entre la citada estrategia y la reducción de la pobreza que se ha producido en China es cuestionable. Segundo, los mecanismos que explican el éxito del gigante asiático son de una complejidad mucho mayor que la que Senserrich plantea. Además, el autor no toma en consideración las negativas consecuencias que la estrategia exportadora ha generado (y genera) a nivel global al ser puesta en marcha por muchos países al mismo tiempo.

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