Recuperación económica en la periferia de la eurozona: relatos de un espejismo

Artículo publicado originalmente en la web del CADTM

En mayo de 2010, Grecia inició una serie de “rescates” en el seno de la eurozona supervisados por lo que se comenzó entonces a denominar como la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI). Lejos de suponer aquello una barrera de contención, al crédito de 110.000 millones de euros concedido al país heleno le siguió otro en noviembre de aquel año para Irlanda, por 85.000 millones. A ella le seguiría Portugal, en mayo de 2011 con un crédito de 78.000 millones de euros. En octubre de ese mismo año Grecia firmaba con la troika un segundo rescate por valor de 130.000 millones de euros. En junio de 2012, pese a haber asegurado antes lo contrario, el gobierno español pedía formalmente una ayuda en forma de línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros, en este caso para el rescate de una parte de su sector bancario, pero con cargo a la deuda del Estado. A finales de ese mismo mes era esta vez el gobierno de Chipre quien anunciaba la petición de asistencia financiera por valor de 17.000 millones de euros, de los que la troika concedió finalmente 10.000 millones, siendo el resto financiado por primera vez mediante quitas a bonistas y depósitos superiores a los 100.000 euros.

Transcurridos ya más de cuatro años desde aquellos tensos días de mayo, la situación económica se presenta aparentemente muy distinta y mejorada. Irlanda y Portugal han salido del tutelaje de la troika y España concluyó oficialmente su saneamiento bancario haciendo uso de poco más de 40.000 millones de los 100.000 millones de euros disponibles. Grecia y Chipre siguen intervenidas pero se muestran algunos signos de mejoría económica.

Desgraciadamente, como expondremos a continuación, un análisis más detenido de las cifras muestra unos resultados mucho menos halagüeños. Hay signos de mejoría, pero las causas que provocaron la crisis siguen intactas.

Sigue leyendo

Anuncios