Oradour-sur-Glane. La memoria del terror

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Oradour08 Oradour12   “Oradour-sur-Glane es el símbolo de las desgracias de la patria. Conviene preservar su recuerdo, pues hace falta que nunca más semejante tragedia se reproduzca”.
Charles de Gaulle, Oradour-sur-Glane, marzo de 1945.

El 10 de junio de 1944, solo 4 días despues del desembarco aliado en las playas de Normandía, este pueblo cercano a la ciudad de Limoges, en Francia, fue masacrado por una división de las Wafen-SS alemanas. 190 hombres, 245 mujeres y 207 niños perecieron fusilados o quemados vivos en su iglesia, en una matanza de la que el pasado 10 de junio se cumplió el 70 aniversario.

El pueblo fue completamente destruido por las tropas alemanas. Entre sus habitantes, 24 españoles de todas las edades, que habían huído de la barbarie de la guerra civil española, fueron asesinados junto al resto.

El Estado francés decidió dejarlo intacto y convertirlo en un memorial. Es Monumento Nacional desde el año 1946.

En el cementerio, una placa de marmol con los nombres de los españoles fallecidos, puesta allí por el gobierno de la República Española en el exilio en el año 1945, es el único rastro del Gobierno español que encuentran sus visitantes.

Mayo de 2014/©ÁlvaroMinguito

 

 

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Memoria de la esperanza

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Luisa, a sus 88 años, ha llegado desde París con la esperanza de encontrar los restos de su padre, enterrados junto a otros diez hombres y dos mujeres.

Cuando tenía 13, un 18 de noviembre de 1936, en el valle de Valdivieso, los falangistas organizaron una saca de presos de la cárcel de Villarcayo. Presos que eran vecinos y vecinas de la Merindad de Sotoscueva, Burgos, a los que asesinaron. Luisa quedó huérfana y al cargo de sus hermanos.

Los restos de los asesinados han permanecido desde entonces en el puerto de La Mazorra, maniatados, apenas a 50 metros de la carretera de Burgos a Valdenoceda. También han permanecido en la memoria del conductor de autobús de línea que casi presenció los hechos, y en la de los familiares y vecinos de los entonces desaparecidos.

Hasta hace unos años, y desde la muerte del dictador Franco, decenas de velas iluminaban cada noche ese campo cercano a la carretera.

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