Ni Morsi ni Ejército. Democracia.

Al-SisisUna democracia no son elecciones… y si te he visto no me acuerdo. Aquí y en Egipto. Para el engaño no hay pueblo que esté preparado. Para la democracia —es decir, para tomar entre todos libremente las decisiones sobre lo que nos afecta— todos los pueblos lo están. Otra cuestión es que esto alguna vez suceda.

La democracia, si trata de erigirse sobre la representación, debe hacer que esta se base en la confianza, en la rendición cotidiana de cuentas, en el trenzado de vínculos con la ciudadanía. Aceptar la pluralidad en este sentido es básico, tanto para quienes tienen el poder como para quienes lo buscan. Pero más allá del ámbito representativo, la política debe sustentarse en una amplia participación de una ciudadanía que pueda escoger sus problemas relevantes debatiendo respetuosamente, que marque la agenda, dialogue sobre las alternativas y finalmente decida entre sus opciones.

Es decir, que llamamos democracia a cualquier cosa, aquí y en Egipto.

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