Exportaciones, paraísos fiscales y conflictos en China

Exportación, paraisos fiscales y conflictos en China

HONG KONG. Considerada como una “región administrativa especial”, es un importante centro financiero regional. Foto: Ricardo Molero

Artículo publicado en el Periódico Diagonal

El mes pasado se anunció que Chi­na se había convertido en 2013 en la primera potencia comercial del mundo, algo que ha vuelto a extender las especulaciones sobre cuándo se convertirá en la primera economía mundial. Por otro lado, hace apenas dos semanas varios periódicos internacionales revelaban una intensa actividad de parientes de dirigentes del Partido Comunista Chino (PCCh) en paraísos fiscales. No obstante, aunque relevantes, estas noticias no son sino el aspecto más mediático de las contradicciones del proceso chino de transformación.

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China, fábricas y pobreza

China, fábricas y pobreza - 0 En su artículo del pasado viernes, Roger Senserrich calificaba como moralistas a las múltiples críticas vertidas contra las inhumanas condiciones laborales que sufre la clase obrera bangladesí en fábricas como la que se derrumbó en Dacca. Asimismo afirmaba que las citadas fábricas, que trabajan para las empresas transnacionales del textil, son “probablemente lo mejor que le ha pasado a los pobres de Bangladesh en décadas”. Y argumentaba que gracias a la estrategia, habitualmente conocida como de crecimiento impulsado por la exportación, su economía estaba siguiendo los exitosos pasos de otras, como la china, que habían reducido la pobreza merced a ese tipo de crecimiento.

Desconozco si el señor Senserrich tiene un conocimiento suficientemente profundo de la economía bangladesí como para sostener todo lo que afirma. Pero su interpretación de las supuestas enseñanzas que Bangladesh puede sacar del proceso chino de desarrollo es incorrecta. Primero, la relación entre la citada estrategia y la reducción de la pobreza que se ha producido en China es cuestionable. Segundo, los mecanismos que explican el éxito del gigante asiático son de una complejidad mucho mayor que la que Senserrich plantea. Además, el autor no toma en consideración las negativas consecuencias que la estrategia exportadora ha generado (y genera) a nivel global al ser puesta en marcha por muchos países al mismo tiempo.

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¿”Trabajar como chinos”?

Trabajar como chinos

Trabajadora de la limpieza en Zhengzhou, capital de Henan,
provincia del centro-este de China

Hace unas semanas, en una entrevista publicada en El País, el presidente de la Asociación de Empresarios Chinos en Valencia, Fernando Zhou, abogaba por la instauración del despido gratis en nuestro país, ya que, según él, así “el empleado trabajaría más” y “si no se trabaja más, cae la competitividad”. A esta lindeza se unía la alarma que trataba de transmitir en la entrevista sobre los supuestos efectos negativos que la detención de su compatriota Gao Ping, como supuesto dirigente de una red blanqueo de capitales, puede generar sobre las inversiones chinas en España. La entrevista generó más de 2.000 comentarios que alimentaron encendidos debates al respecto de las opiniones de Zhou. La falta de complejos que demuestra con ellas es la misma que Juan Roig, presidente de Mercadona (al que Zhou elogiaba en la entrevista diciendo que “sabe cómo funciona una empresa en crecimiento”), exhibía en sus declaraciones sobre la necesidad de “imitar la cultura del esfuerzo de los bazares chinos”. Sin embargo, en el fondo, las argumentaciones de ambos tienen tan poca base, que no es necesario dejarse llevar por la indignación para responder a ellas.

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La China que viene: Cambio en el poder, continuidad en el modelo y externalización de las contradicciones

Sheng chan fa zhan, sheng huo kuan yu
(“Desarrollar la producción, lograr una vida acomodada”).
         Eslogan en un muro de una de las poblaciones alrededor del lago Er.            Provincia de Yunnan, sudoeste de China.

Hace justo una semana finalizaba el XVIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCCh). En él se producía el traspaso del poder a una nueva generación de líderes, encabezada por Xi Jinping (nuevo secretario general del Partido, que será proclamado nuevo presidente chino cuando se celebre la reunión anual de la asamblea nacional el próximo marzo) y Li Keqiang (próximo primer ministro). En principio, ambos dirigirán los designios del país durante los próximos diez años hasta que se produzca un nuevo traspaso de poder durante el XX Congreso del Partido, a celebrarse en 2022, momento en el que se habrán cumplido ciento un años desde la fundación del PCCh y setenta y tres de la proclamación de la República Popular China. Junto con ellos se eligieron también a los otros cinco miembros del nuevo Comité Permanente del Politburó del Partido, el máximo órgano de poder en China. Sin embargo, dada su edad y las reglas informales que rigen el traspaso de poder dentro del PCCh, estos cinco nuevos miembros serán probablemente relevados en el próximo Congreso, en 2017.
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