Bajo la piel del activista (I): Las tres lealtades

Este artículo es la primera entrega de un texto más extenso, que se ha dividido en tres partes:

No hace mucho, mientras colaboraba con varios compañeros en la apresurada preparación de algo de material gráfico para difundir las Marchas de la Dignidad del 22M me vi buceando en mis archivos en busca de referentes para octavillas y carteles. Lo más antiguo que encontré era del año 2000. ¡De hace ya catorce años! Así que hace catorce años que me inicié en el camino de la militancia activa. Ya llevaba algunos años moviéndome, fundamentalmente en el ámbito del asociacionismo universitario. Pero aquella debió de ser la primera vez que realmente asumí el compromiso de realizar y difundir unos carteles y octavillas para que un acto pudiera salir adelante. Ahí crucé la frontera entre el simpatizante y activista. Y no han sido catorce años cualesquiera: al principio del recorrido, Aznar estrenaba mayoría absoluta, y los pocos que no nos creíamos aquello de que España iba bien intentábamos organizarnos sin sentirnos cómodos en las instituciones que nos ofrecía el «posfranquismo» (como lo llamaba la prensa extranjera). El gran episodio más reciente de este recorrido ha sido la cooperación en unas marchas que resultaron ser masivas, organizadas al margen de la arquitectura institucional oficial cuya decrepitud denunciaban a cada paso.

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La persistente amenaza a la igualdad de género

viñeta p. 65

Capítulo 9 del libro Lo llamaban democracia. De la crisis económica al cuestionamiento de un régimen político (Colectivo Novecento).

También John Stuart Mill, en su ensayo El sometimiento de las mujeres, mostró la incoherencia de que la universalidad de los principios liberales quedase ceñida a los varones. A pesar de la proclama universalista, nada más y nada menos que la mitad de la población quedaba excluida de ser considerada sujeto válido para firmar aquel nuevo pacto político que alumbraba la Ilustración, y que daba origen a las democracias modernas. Esta alianza social contra el Antiguo Régimen nacía de la Razón por encima de las supersticiones, del mérito por encima de los privilegios de cuna, y sin embargo iba a justificar —sosteniendo argumentos que sus nuevos presupuestos ideológicos defenestraban— que la mitad de esa sociedad, las mujeres, aun contribuyendo al logro democrático, quedaran fuera del estatus de ciudadanas. Así sucedería en plena Revolución Francesa. La causa sería justamente algo tan aleatorio como el sexo con el que se nace y las atribuciones “naturales” que de esto se deriva. Sigue leyendo

El ataque antiliberal a nuestras libertades

viñeta p. 60

Capítulo 8 del libro Lo llamaban democracia. De la crisis económica al cuestionamiento de un régimen político (Colectivo Novecento).

La gran aportación del pensamiento liberal a la democracia se basa en la irreductible defensa de las libertades individuales y públicas que mantiene. Quienes hoy se definen como liberales parecen haberlo olvidado.

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La crisis política, una representación oligárquica

viñeta p. 79Capítulo 7 del libro Lo llamaban democracia. De la crisis económica al cuestionamiento de un régimen político (Colectivo Novecento).

No es bueno exagerar con los conceptos políticos. No estamos ante un régimen tiránico, ni mucho menos ante un Estado totalitario. Sin embargo la crisis económica está revelando que no podemos hablar tampoco, al menos estrictamente, de democracia en España. Ni siquiera minimizando esencialmente el concepto o desdoblándolo en múltiples modelos. Esta categoría analítica no es útil para significar adecuadamente el conjunto de fenómenos, actores e instituciones que marcan la vida política del país. Si la utilizamos, exageramos.

La crisis económica ha revelado y provocado una crisis política de hondo calado, por lo que parece necesario revisar nuestras concepciones previas para comprender todo su alcance, así como para encarar mejor la salida.

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Sobre la violencia

El 6 de marzo de 1970, en el neoyorquino barrio de Greenwich Village, explotaba la bomba que dos miembros de Weather Underground manipulaban. El edificio de la 18 West 11th Street quedó completamente destruido. Hasta 1978 no se construyó el nuevo edificio que aparece en la fotografía. En el lugar no hay nada que recuerde este suceso. 24.10.2013/©ÁlvaroMinguito

El 6 de marzo de 1970, en el neoyorquino barrio de Greenwich Village, explotaba la bomba que dos miembros de Weather Underground manipulaban. El edificio de la 18 West 11th Street quedó completamente destruido. Hasta 1978 no se construyó el nuevo edificio que aparece en la fotografía.
En el lugar no hay nada que recuerde este suceso.
24.10.2013/©ÁlvaroMinguito

Publicado en eldiario.es

El asunto está sobre la mesa. La brutalidad policial, cada vez más acusada, encontró el 22M por vez primera una fuerte respuesta en un desorganizado grupo de manifestantes. La incompetencia de los mandos, si no algo más, hizo que un puñado de policías se viera rodeado, apedreado. Las imágenes han dado mucho que hablar en los últimos días.

Estos años de crisis están alumbrando lo que puede ser el germen de hondas transformaciones. Movimientos sociales y políticos de izquierdas logran cada vez mayor aceptación hacia sus propuestas. Habituados a compartir acciones de desobediencia civil y manifestaciones, se dividen en múltiples proyectos no exentos de conflictos pero con un mismo aire de familia.

La ofensiva para frenarlo, estamos viendo, es conocida: intensa represión policial a todos los niveles. También legislativa, y cuando se puede judicial. Crece el número de provocaciones, así como el de detenciones arbitrarias, con la intención de expandir el miedo. Se ataca incluso a la prensa. Y mientras, los mandos políticos garantizan impunidad. Cuando un acontecimiento, las marchas del 22M, parece que podía empezar a traspasar cierta raya, todo se acelera.

No es nuevo. Ha sucedido en otros casos. En este texto me centraré en el debate que se produjo en Estados Unidos a finales de los años sesenta y que mantiene algunas semejanzas con nuestras actuales preocupaciones.

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Frank Underwood y la antipolítica

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El protagonista de la serie ‘House of Cards’, Kevin Spacey, quien encarna a Frank Underwood. / Efe

Publicado en eldiario.es.

House of Cards es una serie sobre la lucha descarnada por conseguir y conservar el poder. Su protagonista, Francis J. Underwood, es un guerrero del Capitolio, un estratega. No duda en mentir y manipular si lo que está en juego son los fines que previamente se ha marcado. A menudo pasa las noches en vela cavilando frente al tablero, pensando el próximo movimiento sin importarle mucho personas ni principios.

Aún hoy se sigue ensalzando el realismo de Joseph Schumpeter por haber descrito en 1942 la política precisamente en estos términos, una competición feroz donde vale casi todo por obtener el caudillaje de un partido, por vencer a los líderes de otras organizaciones, por conservar lo conseguido tan duramente en una pugna llena de sombras.

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El papel de las emociones en política

La barca de Dante-Delacroix

“Dante y Virgilio en los infiernos”. Eugène Delacroix (1822).

Publicado en eldiario.es

Flectere si nequeo superos, acheronta movebo .

Esta cita latina de Virgilio encabeza La interpretación de los sueños, el libro que tras los Estudios sobre la histeria dio comienzo a la extraordinaria aventura intelectual de Sigmund Freud. “Si no puedo persuadir a los dioses del cielo, moveré a los del infierno”.

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