1 sello de 0.40

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1 talego

1camisa

1 par de calzoncillos

1 par de calcetines

1 cartera con fotografías

1 petaca

1 botas

1 pantalón

1 manta

1 carpeta de papel para escribir

1 sello de 0.40

Estas eran las pertenencias de Nicasio Urbina Fernández, natural de Anchuras, Ciudad Real, el día de su fallecimiento en la cárcel de Valdenoceda. Así consta en el registro de su defunción.

Con 62 años, 6 hijos y de profesión jornalero del campo, había sido acusado por un consejo de guerra de “auxilio a la rebelión” durante la guerra civil, siendo condenado a 20 años de prisión. Entra en esta cárcel  un 26 de septiembre de 1940, donde fallece apenas 6 meses después.

La cárcel de Valdenoceda era una antigua fábrica de seda, reconvertida en penal entre 1938 y 1943. Allí fueron a parar condenados de distintas partes de España. Se convirtió en un auténtico campo de exterminio, donde los presos vivían hacinados y morían de frío, hambre y enfermedad.

Contaban los supervivientes que el sueño más recurrente de los reclusos era un simple trozo de pan.

La muerte de Nicasio le fue comunicada a su viuda mediante una carta. En el expediente de la carcel esta escrito a mano que el sello de 0.40 cts. que conservaba el recluso “se puso en la carta a la viuda” con tal fin.

El pasado sábado 18 de abril de 2015, 74 años después de su fallecimiento, sus restos le fueron entregados a sus familiares, durante un acto organizado por la Agrupación de Familiares y Amigos de Represaliados en Valdenoceda.

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El programa económico del cambio político: puntos de partida

Publicado en Cuadernos de eldiario.es nº 6, junio de 2014.

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Foto: Álvaro Minguito. 9 de mayo de 2011. Acampada del 15M. Puerta del Sol, Madrid.

Primero comenzó a generalizarse la idea de que las élites políticas de este país estaban gestionando la crisis atendiendo a los intereses de una minoría y en contra de la mayor parte de la población. El binomio de recortes en servicios públicos básicos y rescate bancario ilustra y extiende la idea de que quienes se enriquecieron en el período previo a la crisis, y son sus principales responsables, consiguen imponer a la ciudadanía una factura que no le corresponde. La injusticia se torna evidente y la connivencia entre el poder político y económico que la hace posible, también. El 15 de mayo de 2011 la denuncia se expresó con total claridad: “No somos mercancías en manos de políticos y banqueros”.

A partir de esa percepción generalizada de injusticia, poco a poco, fue ganando terreno la idea de que la situación económica que sufrimos no sólo es injusta: también es evitable. De ahí la importancia crucial de que el “sí se puede” calara tan hondo en el imaginario colectivo de amplias capas de la población. Si es posible hacer las cosas de otra manera, es inadmisible que sigan haciéndose así.

Este último 25 de mayo la convicción de que las cosas deben y pueden ser distintas irrumpió sonoramente en el mapa electoral. Sigue leyendo

Esquilache y el ébola

Concentración frente al Hospital Carlos III en protesta por la gestión de la crisis del ébola, 8/10/2014. Este centro (curiosa coincidencia del nombre con el tema de este artículo), está especializado en enfermedades tropicales. El proceso de desmantelamiento que sufre simboliza las peores consecuencias que tienen los recortes en sanidad. Foto: Álvaro Minguito.

Concentración frente al Hospital Carlos III en protesta por la gestión de la crisis del ébola, 8/10/2014. Este centro (curiosa coincidencia del nombre con el tema de este artículo), está especializado en enfermedades infecciosas. El proceso de desmantelamiento que sufre simboliza las peores consecuencias que tienen los recortes en sanidad. Foto: Álvaro Minguito.

Hacia 1763, el italiano Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache, se convertía, junto con el marqués de la Ensenada, en el más estrecho colaborador de Carlos III. Tres años más tarde fue desterrado como epílogo de una revuelta popular que pasaría a ser conocida por el nombre de este ministro. El detonante del “motín de Esquilache”, el bando que obligaba a vestir capa corta y sombrero de tres picos. Era una norma de seguridad ciudadana frente a la capa larga y el sombrero de ala ancha, que facilitaban esconder el rostro y ocultar armas largas. Las investigaciones historiográficas han proporcionado amplia evidencia de que este motín en modo alguno podría explicarse por un supuesto «atraso civilizatorio» de un pueblo llano que rechazaba modernas normas de convivencia defendiendo viejas tradiciones en el vestir. Por otro lado, el motín se inscribe en luchas de poder internas de distintas facciones en la corte de Carlos III; se sabe que la insurrección fue instrumentalizada por algunas de ellas, pero tampoco nació en su seno.
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La alegría y el engaño

Palabra de concejal

Palabra de concejal

Tras casi tres horas de encierro, Cristina corría feliz a dar la noticia a los que permanecían en el exterior, tras las vallas de la policía municipal: Pedro Corral, edil de Cultura del Ayuntamiento de Madrid nombrado no hace ni dos meses, les acababa de llamar por teléfono aceptando una reunión con responsables de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS).

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Shuhada Street, Hebrón

Shuada Street, Hebrón

Esta es una de las entradas a Shuhada Street, en la ciudad de Hebrón. Hasta hace unos años una de las principales vías comerciales de la Ciudad Vieja, en la actualidad controlada por el ejército israelí y convertida en una avenida fantasma.

A pocos metros del checkpoint que impide el paso a los palestinos se sienta a diario un hombre con su kufiyya, el pañuelo palestino, para demostrar su resistencia a la ocupación militar.

Hebrón, Cisjordania.
23 de abril de 2011

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Una EPA desastrosa

sin futuro

Foto: Álvaro Minguito.

Texto: Bibiana Medialdea, publicado el 25/04/2013 en eldiario.es

Los resultados que publica hoy la EPA son desastrosos. Los eufemismos tradicionales, del tipo “la tasa de incremento del desempleo se modera”, no deben oscurecer la información fundamental. Nuestra economía destruye puestos de trabajo a un ritmo vertiginoso: en el último año se han ido al paro más de medio millón de personas (563.200, exactamente). Y el resultado acumulado de este proceso es insostenible desde el punto de vista social: son ya casi dos millones de familias (1.906.100) las que subsisten con todos sus miembros en paro.

Los titulares dan buena cuenta de la magnitud del desastre, pero más allá de la barrera psicológica de los seis millones de personas en paro y la tasa de desempleo por encima del 27%, la letra pequeña informa sobre realidades específicas aterradoras. Por ejemplo, no debería pasar desapercibido que desde el inicio de 2011 la tasa de actividad se viene reduciendo, y que este primer trimestre de 2013 registra su mayor caída hasta la fecha. En nuestro país, sólo durante último año, 235.300 personas han abandonado la aspiración de encontrar un empleo legal. En el caso de las mujeres, ni siquiera son ya un 54% (53,39%) las que persiguen este objetivo. Una tasa de actividad tan reducida y, lo que es más indicativo, en retroceso, señala un proceso generalizado de desesperanza, de pérdida de expectativas económicas y profesionales: el exilio económico, la dedicación a las tareas domésticas y de cuidados en el propio hogar, o la economía sumergida, son las alternativas laborales de nuestro tiempo para cada vez más población. Aunque “la tasa de incremento del desempleo” se esté moderando.