Y Chile volvió a temblar

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Foto: Hernán Contreras (AP)

Un terremoto de 8.4 grados en la escala de Richter tuvo lugar la pasada noche en Chile. Poco antes de las ocho de la tarde (una de la madrugada en España) la tierra tembló en el norte y el centro del país con una intensidad desconocida desde 2010. La placa de Nazca se introdujo bajo la Sudamericana unos 5 metros y todo un país contuvo durante unos minutos eternos la respiración.

El epicentro se situó a 11.1 kilómetros de profundidad, cerca de la costa y de las ciudades de Illapel, La Serena y Coquimbo, a unos 290 kilómetros al norte de Santiago. Se decretó enseguida la evacuación de las localidades costeras del país por alarma de tsunami y poco después las primeras olas comenzaron a llegar. Hasta el momento se ha informado de diez fallecidos. Caída de muros y techos, deslizamiento de rocas, accidentes de circulación y hasta cuatro paros cardíacos serían las causas. Habría además un desaparecido.

Las ciudades cercanas al epicentro se quedaron enseguida sin suministro eléctrico, dejando a 246.000 familias sin luz, especialmente en Coquimbo. Esta vez no hubo la confusión ni el trágico exceso de confianza de 2010, cuando un terremoto de 8.8 grados causó la muerte de 156 personas y la desaparición de otras 25.

Ayer, en cambio, un millón de personas fueron evacuadas rápidamente. Desde muy pronto en los medios y redes sociales se informaba de los minutos exactos en los que se preveía la llegada de las olas a diversas localidades. El tsunami se dejó sentir en localidades como Coquimbo, donde se alcanzaron 4,2 metros de agua, Concón o Tongoy, con 2 metros.

La presidenta Michelle Bachelet compareció ante la prensa rozando la medianoche, y de nuevo a primera hora de esta mañana, para informar de los datos oficiales disponibles y de sus primeras decisiones. Varias zonas afectadas —las comunas de Illapel, Canela, Los Vilos y Salamanca— han sido declaradas catastróficas de cara a agilizar las ayudas y se estaría evaluando si decretar el estado de excepción en la región de Coquimbo. La presidenta confirmó además que viajaría al día siguiente a las localidades más castigadas. Por otra parte, las clases han quedado suspendidas en gran parte del país.

Bachelet expresó su preocupación por los daños que hayan podido producirse en las zonas más expuestas al tsunami y en aquellas poblaciones cercanas al epicentro donde las viviendas son de adobe. Con la llegada de la luz del día se está evaluando mejor la situación y las primeras impresiones indican que en la zona costera de Coquimbo, donde las olas alcanzaron los casi 5 metros, se produjeron grandes daños. Asimismo Bachelet ha querido mostrar en todo momento cómo las instituciones reaccionaron rápidamente y las principales infraestructuras del país resistieron.

No deja de sorprender cómo un terremoto de esta intensidad, el mayor de 2015 por encima del de Nepal, no causa los estragos de otras regiones del mundo. Aunque estamos en uno de los países más desiguales del mundo —con el 75% de la población viviendo con un máximo de poco más de 500 euros al mes, teniendo un coste de la vida no tan alejado del europeo— la experiencia acumulada y los recursos se notan en estos casos.

En Santiago se sintió al comienzo como otro de tantos temblores que sacuden la ciudad cada poco tiempo. Es algo con lo que conviven los chilenos. Cuando un extranjero llega al país, lo que más le llama la atención es que la tierra se mueva bajo tus pies mientras la mayoría de la gente sigue con su actividad entre algún comentario aislado del evento. Anoche había quien hablaba al comienzo de sismo fuerte o de mediana intensidad en lugar de hablar de terremoto, palabra aquí reservada solo para los grandes movimientos telúricos. Algunos chilenos, así, se toman los temblores con humor mientras otros, en cuanto la intensidad es mayor, reviven dramas pasados y se les disparan todos los temores. El terremoto fue inusualmente largo, de algo más de tres minutos, por lo que según transcurrían los segundos se iban helando las sonrisas.

Lo primero que te indican que debes hacer en un terremoto es salir a espacios abiertos, donde no haya riesgos de derrumbe o quedarte bajo alguna viga, en el quicio de las puertas. Las escenas de chilenos en la calle esperando juntos a que pasaran las réplicas, o subiendo a los cerros, a sitios seguros en las zonas junto al mar, ya han dado la vuelta al mundo. También han circulado algunos vídeos de cómo el terremoto sorprendía en pleno directo a varios programas de televisión.

Anoche se movía todo como nunca. Así que también salí. Una vecina tiritaba de miedo, pálida, con el auricular bien pegado a la oreja y sus dedos apretando nerviosos el cable, contándonos la información que se iba conociendo mientras su marido trataba de tranquilizarla. Otra vecina sonreía más tranquila, recordando a su hija que debía saber que lo primero que hay que hacer en un terremoto es calzarse. Si este es fuerte los vidrios se rompen. Intercambiábamos así noticias, impresiones, nos tranquilizábamos unos a otros, recibíamos y escribíamos los primeros mensajes.

Desde mi casa prácticamente se visualiza la línea que sigue la falla de San Ramón sobre la precordillera andina, muy cerca de la Universidad Adolfo Ibáñez. Dicen que el gran terremoto de Santiago vendrá de esta falla. Así que anoche no las tenía todas conmigo cuando, aún sin noticias, todo se agitaba y por vez primera en estos meses veía a los santiaguinos asustados.

En lo que va de año Chile ha vivido un temporal precisamente en el Norte, el cual provocó 28 muertos y 59 desaparecidos, y la erupción del volcán Calbuco en el mes de abril. Se dice que cuando tienes los elementos de la naturaleza tan presentes, amenazantes, uno se vuelve más consciente de su vulnerabilidad. Sea como sea, está claro que estos eventos, la capacidad de enfrentarlos y reconstruirse, marcan de alguna manera el carácter de este pueblo.

Estos días en Chile se celebra, en torno al 18 de septiembre, las Fiestas Patrias. Es la semana que muchos llevan esperando semanas y que al visitante foráneo realmente sorprende por el entusiasmo que despierta. Se celebra la independencia de España y son unos días en los que las conversaciones giran sobre los planes del 18, el país se llena de banderas nacionales, se reservan empanadas, se convocan reuniones para asados en familia y con amigos, en los centros comerciales suenan las canciones tradicionales del país. Con la primavera asomando, muchos optan por viajar a la costa.

Es por ello que las autoridades recomendaron que toda la gente que tenía planeado salir hoy para el norte desde Santiago se abstuviera de hacerlo, pues podrían obstaculizar las labores de evacuación que se puedan necesitar. La presidenta Bachelet ha suspendido también la participación del gobierno en varias conmemoraciones estos días.

Chile sigue temblando. Más de 100 réplicas han seguido hasta el momento al terremoto, la más fuerte de 7.6 grados apenas veinte minutos después. Escribiendo la pasada noche esta crónica en varias ocasiones el mobiliario se movía mientras muchas personas estuvieron por todo el país sin pegar ojo, algunas evacuadas fuera de sus casas, otras preocupadas por la gente más directamente afectada o reviviendo quizá sismos anteriores. Por lo que se va conociendo de la dimensión de este enésimo desastre natural se viene a confirmar que en el caso de los terremotos, como en tantos otros fenómenos, siempre se hará menos daño cuantos más recursos y experiencia se tenga.

 

 

 

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