Lo llamaban democracia: Presentación.

Hace justo un año desde el Colectivo Novecento publicábamos el libro Lo llamaban democracia. De la crisis económica al cuestionamiento de un régimen político, de la editorial Icaria. Coincidiendo con la posibilidad de descargarlo libremente en pdf, hemos decidido publicar en este blog un capítulo semanal del mismo. Las 10 personas que integramos el Colectivo participamos con textos, fotos y viñetas, tratando de explicarnos los orígenes y la gestión de una crisis que sigue golpeándonos, pero ante la que las resistencias no han dejado de multiplicarse.

Presentación

Víctor Alonso Rocafort y Bibiana Medialdea

 Viñeta cap. 0

Ni siquiera quienes desde mucho antes de esta crisis ya denunciaban la profundidad de nuestros problemas económicos y sociales, podían imaginar de qué forma comenzarían a encadenarse los acontecimientos desde aquel septiembre de 2008 en que quebró Lehman Brothers. Vamos camino del quinto año. Entonces intuimos que aquel derrumbamiento financiero en el corazón del capitalismo conllevaría consecuencias de hondo calado. Sabíamos que, lejos de un fenómeno accidental, se trataba de la manifestación de contradicciones estructurales y sistémicas. En poco tiempo los países de la Unión Europea pasaban a situarse en el centro del huracán, y las recetas neoliberales, en vez de abandonarse, comenzaron a intensificarse. Resultaba por otra parte evidente que la versión española del modelo incorporaba ingredientes que agudizaban su debilidad: la hipertrofia inmobiliaria y depredadora de recursos del sistema productivo, la precariedad del mercado laboral, o las deficiencias palmarias del incompleto Estado del Bienestar, iban a pasar su factura. El eslabón más débil de la cadena, el sector financiero, fue el primero en evidenciar su profunda fragilidad.

El significado de la crisis y la estafa que supone su gestión están permitiendo visibilizar deficiencias que en tiempos del mal llamado “auge” eran más fáciles de camuflar. Cuando quienes controlan el grueso del capital tienen menos margen para las concesiones, se explicita de forma aún más patente dónde reside realmente la soberanía, si en los parlamentos o en los consejos de dirección de los principales grupos financieros. En situaciones extremas las decisiones se vuelven obscenas: ¿Salvar a la banca o a las familias desahuciadas? ¿Desmantelar el sistema sanitario público para pagar los intereses de una deuda ilegítima? ¿Recortar gastos sociales básicos argumentando que “no hay dinero” mientras crece el fraude fiscal de grandes empresas y fortunas? El conflicto se expresa blanco sobre negro.

Se han forzado tanto las cosas que el desempleo y las desigualdades de todo tipo se disparan y alcanzan niveles inasumibles. Incluso hitos de incuestionable progreso social, como el (incompleto) avance de la igualdad entre hombres y mujeres quedan en papel mojado. Todo esto se combina con problemas de hondo calado institucional, que se agudizan a velocidad de vértigo. Es por ello que lo que comenzó como solo una crisis económica desemboca en un cuestionamiento del régimen político en su conjunto.

Lo que pretendemos en estas páginas es relatar el proceso que nos ha llevado a la situación actual. Sin querer abordarlo de una forma sistemática, sí se hace un esfuerzo por tratar aquellas cuestiones que consideramos más significativas a la hora de comprender, paso por paso, el recorrido de una crisis que parece haber ido mutando con el paso del tiempo, englobando cada vez más ámbitos hasta terminar evidenciando su carácter político. Es por esto que, a la vista de lo analizado sobre la socialización de las pérdidas, las desigualdades, la concentración de poder y los vínculos representativos, sostendremos que hoy día resulta exagerado calificar de democracia al actual régimen político. El ataque a las libertades que sufren colectivos crecientes de población, son signos de alarma adicionales que no debemos ignorar.

Así como hace cinco años no nos podíamos imaginar el calado de las agresiones económicas y políticas que vendrían, tampoco sospechábamos aún cuál sería la potencia y la riqueza de nuestra respuesta. Son tiempos duros, con realidades insoportables, que se atragantan, generando rabia y frustración: desahucios, pánico y golpes en manifestaciones, personas que renuncian a su medicación por falta de ingresos, o mandan a sus hijos al colegio sin nada en el estómago. Pero también están siendo años emocionantes: imposible contener las lágrimas cuando la presión ciudadana evita un desahucio (¡sí se puede!), la gente sale con su cuerpo a la calle a defender los servicios públicos, o una asamblea llega a un consenso difícil. Entonces reconocemos no sólo la dignidad, sino también la eficacia de las resistencias.

Queremos un mundo nuevo, a la vez que luchamos por conservar y mejorar todo aquello valioso que aún tenemos. Son sin embargo muchas las cosas que no nos sirven, y pocas las pistas sobre cómo caminar. Pero tenemos alguna certeza. La reivindicación de la política, la palabra, la crítica, el respeto y el compromiso resulta esencial para construir una democracia que, si es auténtica además de cotidiana, nos traerá más igualdad y libertad. La buena noticia es que ya hemos empezado.

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3 pensamientos en “Lo llamaban democracia: Presentación.

  1. Os felicito y apruebo vuestra iniciativa. Deseo recomendaros el libro en inglés de W. Streeck y A. Schäfer. Politics in tha Age of Austerity- ¡Formidable!

    José Pérez Oya (B.A y M.A por Oxford.-Economista y sociólogo.- blog en wordpress.com a nombre perezoya1931)

  2. Pingback: Lo llamaban democracia: Presentación - Economía Crítica y Crítica de la Economía

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