Los “violentos” de las portadas

Aspecto de la manifestación del 24O en Madrid. Foto: Reuters.

Aspecto de la manifestación del 24O en Madrid. Foto: Reuters.

Ayer los principales diarios nacionales en papel, en lugar de mostrar esas fotos donde nos reconocemos las miles de personas que hemos estado en las manifestaciones del 24 de octubre, sacaron en sus portadas estudiantes, algunos con las caras tapadas, al lado de contenedores utilizados como barricadas o dentro de una clase interrumpida durante la jornada de huelga. Varios medios y periodistas les tildaban de “violentos”.

No solo fue una elección que desinforma, sino que estos días he podido ver de cerca cómo se organiza el movimiento estudiantil, en concreto en el campus de Somosaguas donde trabajo, y no puedo utilizar un solo argumento para decir que son violentos. Es más, puedo sostener que son de lo mejor que tenemos en la Universidad. Explicar esto sé que es un riesgo, y que a varios lectores les parecerá complicado de entender. Lo intentaré, pues me parece lo más justo.

Los estudiantes han estado muy solos en la organización de la huelga en Somosaguas. De no ser por ellos, no se habría difundido suficiente y quizá mucha gente no la habría secundado. Han escrito panfletos y comunicados, se las han ingeniado para fotocopiarlos, se han abierto una cuenta en Twitter, no han parado de hacer pancartas, han organizado talleres de formación así como numerosos actos, han realizado pasaclases hasta la extenuación, se han quedado a dormir durante tres noches en la fría Facultad, con asambleas nocturnas, con comisiones de trabajo, con algo de cocina. Después de dos intensas noches, en Somosaguas hubo cerca de 400 estudiantes que se quedaron el último día. Más que nunca. Definitivamente, algo habían hecho bien.

En una de las asambleas en las que participé fui testigo de su manera de abordar un punto clave: ¿cómo nos dirigimos un día de huelga a quien la revienta acudiendo a clase? Para algunas de las personas allí reunidas había que dialogar e informar, casi como un pasaclases más, pues siempre es posible que ese día sea el momento en que alguien se replantee ciertas cosas que jamás ha pensado. Había que tener en cuenta que muchos de quienes van a las aulas lo hacen por miedo a perder asistencia, prácticas o incluso un examen. Sin embargo, otros integrantes de la asamblea pensaban que durante los días previos se habían hecho ya múltiples acciones de información. Si a mí me van a expulsar de la Universidad por no poder pagarla, argumentaba una chica, y un compañero va a clase el día que hacemos huelga, me traiciona. Es un esquirol. Y hay que impedir que haga fracasar la defensa de un derecho colectivo.

Recordé entonces Las uvas de la ira. Llegaban a California migrantes que aceptaban sueldos más baratos que los trabajadores locales. Les rompieron la huelga, y seguramente la ignorancia, la falta de solidaridad o la pobreza estaban detrás de ello. Pero los estudiantes y profesores que no hacen huelga no son pobres, o si lo son no se enteran de nada de lo que está pasando. Tampoco, en principio, son ignorantes; se supone que están en el ciclo educativo superior. ¿Les falta entonces solidaridad? ¿Formación cívica? ¿O simplemente piensan de otra manera y se debe respetar?

Se decidió acudir a las clases con firmeza, pero abiertos al diálogo. Y por supuesto, sin ninguna violencia. No hizo falta apenas explicitarlo. El mensaje final que escuché era claro y unánime: si vemos que algún compañero/a se exalta, se le frena al momento.

Poner una barricada será más o menos acertado, pero por sí solo no es violencia. Es garantizar el derecho a huelga de los estudiantes que van con miedo a una práctica, que tendrán falta de asistencia o que sufren un examen. Es cierto que al mismo tiempo se lesiona el derecho a no hacer huelga. Y que se impide el libre paso. Es el dilema del esquirol visto desde el otro lado. Y no es fácil de resolver.

Hay derechos que perjudican a otros, como el derecho a enriquecerse a costa de los más necesitados. O el derecho a permitir que te echen de la Universidad mientras a mí me lo paga mi familia. Si no hay barricada y revientan la huelga, si siguen adelante las reformas, más de uno será expulsado para siempre del sistema educativo por falta de recursos. ¿Qué hacer en estos casos? ¿Quién impone? ¿Qué es violencia?

No estuve en las barricadas, tampoco en las discusiones que se tuvieron sobre el objetivo de su uso. Lo que me parece reseñable es que nadie ha registrado ningún enfrentamiento físico con otros estudiantes o trabajadores. Una profesora amiga me cuenta que quienes las hacían estaban perfectamente organizados, con jefas y jefes de sección; con una centralita en el Campus para organizarlo todo. Arrastraron objetos para impedir la entrada a la Universidad. Era un día de huelga en defensa de la educación pública. Se taparon las caras. En todo momento fueron muy conscientes de que debían mantenerse pacíficos frente a cualquier persona, también a la policía. Y así lo hicieron, de manera exquisita. Hasta el Decano de Políticas acudió en su auxilio el primer día, enfrentándose a los antidisturbios.

Hace unos meses la policía entró en la Universidad, llamada por el Rector de la Complutense y con el beneplácito del Decano antes citado. Detuvieron a varios chicos que estaban en un encierro contra los recortes. Estos días he conocido personalmente al menos a tres de ellos. Son, repito, de lo mejor que tenemos en la Universidad. Razonables, educados, preocupados por la educación pública, solidarios, trabajadores, amables. Vamos, muy buena gente. Los detuvieron porque sí, me cuentan. Ahora se enfrentan a juicio. Por supuesto, ellos no participan ya en ninguna acción. Los abogados les han recomendado que en cualquier manifestación donde la policía esté cerca, o si se les graba en vídeos, se tapen las caras. Es un consejo que siguen ya todos. Pueden llegar grandes multas cuando menos te lo esperas, si no algo peor. Y todo el mundo ya tiene bastante con las tasas y la disminución de las becas. De ahí su alergia a salir en cualquier fotografía.

Pues bien los medios de la derecha, que -digámoslo claro- ya alcanza también a El País, han utilizado imágenes de estos estudiantes. Ha sido su elección de portada en el día después de una huelga general educativa que ha sacado a centenares de miles de docentes, padres y madres, jóvenes y niños, a las calles. Con un entusiasmo, una energía y una indignación contagiosa. Después de una huelga que ha paralizado la enseñanza de todo un país. Que puede marcar un punto de inflexión en nuestro momento político.

Los violentos, dicen. Y yo, que les conozco, no puedo callarme.

Siempre me ha parecido esencial pensar bien la acción política, con inteligencia y responsabilidad. Dotarla de un contenido profundo, que la protagonice la palabra y que genere ilusión. Así se sumará más gente, sí, pero además no perderás tus razones o, más importante todavía, no te perderás a ti mismo.

Pensando así, habiendo criticado frontalmente otras acciones, afirmo que no son violentos, tampoco unos vándalos. Y me refiero a la gente organizada de la Asamblea, en la que además confluyen varias asociaciones de izquierdas. Recordemos que es un movimiento muy abierto, y por tanto muy vulnerable al boicot o a que cualquier descontrolado eche por tierra un trabajo de semanas.

Por otra parte, en alguna clase al ir de piquete se impuso la tendencia que resolvía el dilema del esquirol cantando, o haciendo proclamas que yo no diría, o acusando a los estudiantes que iban a clase de falta de solidaridad sin dar espacio al diálogo. No presencié esto último, pero he visto ya algún vídeo que lo muestra. Lo que nadie ha registrado es un solo enfrentamiento físico. En otras aulas hubo intercambios donde unos informaban de los motivos de la huelga, y donde quienes la impedían con su presencia podían justificar sus razones de ir a clase. Un chico del piquete se me acercó diciendo con tristeza: “un chaval de Aeronáuticos me ha dicho que se iba porque le habíamos dado miedo al entrar tantos a la vez en clase; y mira que me jode. No sé qué se creen que somos”.

Quizá lean solo la prensa de derechas. O quizá el que cientos de personas entren en tu clase a interrumpirla un día de huelga, intimida. Y habrá que pensar cómo hacerlo para que no sea así; pero es mi opinión. Pues se debe reconocer que también auxilia a los menos valientes, y es que muchos se libraron de un examen, o podían volver a casa con la excusa perfecta, sin perder asistencia.

Para ir terminando, comentar que chicos y chicas de mi Facultad que el primer día hablaban a plena voz ahora estaban roncos, la mayoría con ojeras, medio dormidos. Llevan al menos una semana sin parar, con tres noches durmiendo poco y mal. Pero todos lucían una enorme sonrisa. Mucha gente se ha acercado a verlos trabajar; no, mejor aún, a trabajar con ellos. Y lo han disfrutado. Han estrechado lazos, dándose cuenta de que el juego de las facciones no te separa nunca de alguien con quien compartes un encierro, mil asambleas, varios documentos, un piquete o una barricada frente a los antidisturbios armados de un gobierno que la primera mañana de huelga no respetó la autonomía universitaria, consagrada constitucionalmente.

El Campus de Somosaguas se cerró. El día 24 de octubre estuvo vacío. Las imágenes hablan por sí solas. No hubo heridos ni detenidos. Hasta el Rector, finalmente, impidió esta vez volver a pasar a la policía. No había motivos. Y, por una vez, tenía razón.

Varios estudiantes universitarios saben hoy más que hace una semana de sus tasas y sus becas, de la situación del profesorado y del resto de trabajadores, de los órganos de gobierno de las universidades, de las opciones políticas sobre su financiación. Lo han leído, escuchado y debatido. En mi campus todo ha sido gracias a esos chicos y chicas con la cara tapada que llaman violentos. Por el momento apenas han logrado más que la implicación intermitente de un puñado de trabajadores en toda esta ingente y valiosa labor. Se podrán equivocar, y seré el primero que lo indique cuando me lo parezca, partiendo de que yo me equivoco también a menudo. Pero es necesario que seamos cada vez más los que trabajemos a su lado.

En esta huelga no había motivos para estas portadas. Además hablamos solo de un campus, minúsculo dentro de lo que significa la comunidad educativa. En el resto del Estado se han sacado adelante iniciativas plenas de imaginación, se han dado miles de pequeñas historias de dignidad y resistencia conjunta frente a la LOMCE y los recortes. Seguramente mejores, más inspiradoras. Ha salido a las calles una enorme marea verde con centenares de miles de personas que tenían una historia, una queja, una propuesta. Había grandes colectivos con reivindicaciones bien precisas. Todo esto es lo que se merecía portadas.

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19 pensamientos en “Los “violentos” de las portadas

  1. Buenísimo Víctor. Tu artículo consigue reflejar muy bien las reflexiones, impotencias y dilemas que se plantean en un día de huelga. Muchas gracias, como siempre.
    Una antigua alumna tuya de la UAM.

  2. Los movimientos grandes, sobretodo si son abiertos que es lo habitual, tienen que tener especial cuidado con las portadas que los periodicos van a preferir mostrar para denigrar toda accion autonoma contra el estado de cosas. No es facil pero hay que pensar mas de forma estrategica y comunicacional. Obviamente han conseguido una magnifica comunicacion dentro de la universidad, pero, y fuera?

    Una barricada en la que no se deja pasar a la gente, tambien bloqueando con el propio cuerpo, es facilmente percibida como violencia (yo si he visto videos de empujones y tirones de carteras), no te digo nada si la gente de la barricada va con la cara tapada. Vamos, que una barricada no es directamente una agresion, pero estas impiendo una determinada accion mediante lo fisico, y en este caso con los propios cuerpos. Puedes poner la definicion de violencia antes de la barricada o despues, pero como venga alguien dispuesto a generar una pelea, se habria producido. Imaginate que te hacen una barricada de ese tipo para realizar una accion que deseas hacer o que te parezca tu deber, que pensarias? En mi opinon es dar un paso hacia el enfrentamiento fisico, que es algo que nos sale de natural como primera respuesta a algo que sentimos como una agresion, en este caso el desmoronamiento de la universidad y el ataque a las clases bajas.

    Si se opta por la violencia o caminos en esa direccion, o por la ilegalidad, o por la disrupcion de las acciones de los demas, tres cosas diferentes, hay que ser consciente de ello. Al final todo es una comunicacion y una lucha a la vez, tan solo hay que elegir la que consiga mejor nuestros objetivos, y en una sociedad en parte democratica y muy mediatica hay que pensar primero en “los otros”, en la oposicion mediatica, y saber como nos van a querer o poder definir.

    Ideas. Acompanyantes de esquiroles. Contraclases. Peleas ficticias entre las barricadas y estudiantes gancho. Piquetes que cobran por entrar en la universidad, o en clase. Huelgas “de celo” preguntando todo lo que no se sabe o entiende. Ir durante el horario de tutorias a hablar con los profesores que no han hecho huelga. Dejar unos euros en las puertas de los profesores que NO han hecho huelga. Clases de recuperacion voluntarias de la jornada de huelga. Cambiar el lugar donde se imparte una clase, llevarla a Sol, o enfrente de una sucursal del Santander. Untar con queso de cabrales algunos lugares estrategicos, bombas fetidas (esto es infilmable). Levantar la mano y hablar de otra cosa, hacer un dialogo sobre la pobreza en Espanya. Hacer una huelga de contenidos, todo el mundo va a clase, los profesores cobran, pero se habla de la filosofia de la asignatura y de la profesion. Huelga en la que los alumnos deciden de lo que se habla, o ensenyan cosas a los profesores (como jugar al League of Legends). Grabar las clases de los profesores que NO han hecho huelga y colgarlas en internet. Hacer intercambios de estudiantes en los que los que hacen huelga se intercambian las clases. (Muchas de estas ideas son para dias de NO huelga, o huelgas diferentes, o huelgas en las que hay mucha gente que no hace huelga. Parece que la huelga ha sido mucho mas exitosa que eso).

  3. Ah, y una marcha a RTVE seria muy muy interesante. Olvidaros del Congreso y de la Zarzuela, el primer objetivo es RTVE!!!

    Y por ejemplo hacer clases en cuadraditos ordenados de personas enfrente de sus verjas, en la rotonda que hay a la entrada u otras cosas que sean facilmente comprensibles.

  4. Parece que los días de huelga “son domingo” y todo vale. ¿Qué hicieron tus educados encapuchados cuando algún compañero intentó atravesar la barricada? En la Politécnica, los encapuchados (que dudo fuesen estudiantes de ingeniería) directamente entraban en mitad de clase, le quitaban la tiza al profesor y a montar jaleo hasta que no quedase un alma en el aula.
    Si les detienen será porque se extralimitan y confunden su derecho a huelga con derecho a la coacción. Tú puedes seguir pensando que les detienen “porque sí” y que si yo no quemo contenedores con ellos soy cómplice de Wert.

    • Hola Raúl, antes de nada, gracias por el comentario.

      No pienso que los días de huelga todo valga. Como expresaba en mi artículo, cualquier acción violenta me parece rechazable. Por otra parte, te aseguro que el Rectorado de la UCM en cuanto hubiera visto que se rozaba el delito hubiera dejado entrar a la policía. Si no lo hizo, por algo sería (el primer día la policía entró sin su consentimiento, lo que debería derivar en alguna acción jurídica, por cierto). A la vez, planteo el dilema del esquirol que a mi juicio no tiene una solución sencilla.

      Eso sí, comparto contigo que lo que cuentas de la clase de la Politécnica no es la mejor manera de actuar.

      Sobre las detenciones, hace poco más de un mes estuve en una manifestación contra los desahucios y que asimismo era crítica con Madrid 2020. Al lado mío un chaval quiso poner una pancarta en una farola y la policía detuvo a tres personas. Me libré por muy poco. Doy “Teoría de la democracia” en clase y ya no sé qué decir de un régimen que actúa de esta manera contra la libertad de expresión.

      Pero es solo un ejemplo de los miles que hay últimamente sobre la arbitrariedad, que se está convirtiendo en regla, de las actuaciones policiales a la hora de detener gente en acciones políticas. Asimismo, varias compañeras profesoras que estaban el día de las detenciones en Somosaguas el pasado abril me han confirmado que los detenidos no estaban haciendo absolutamente nada para que les detuvieran. Alguna irá como testigo al juicio.

      Sobre taparse la cara creo que no es la mejor de las imágenes que se pueda ofrecer. Inevitablemente puede intimidar. Pero como apunto, es consecuencia directa de la represión que la juventud más concienciada de este país está enfrentando. Son los propios abogados quienes lo están sugiriendo. Con mi texto quería colaborar en frenar la criminalización que se hace de ellos. Les conozco, y son todo menos unos violentos irreflexivos.

      Es más, el ambiente que he respirado estos días previos en Somosaguas mientras se organizaban entre carteles, pasaclases, asambleas y acciones pacíficas era de una contagiosa felicidad pública.

      Lo dicho, muchas gracias por tu comentario, y un saludo.

    • Bien, pero ¿qué haces tú para evitar que expulsen de la universidad a estudiantes que no van a poder pagar las tasas? Porque precisamente cualquier excusa os viene bien, si no la vivís directamente, la veis en un vídeo o decís que os la han contado… con tal de pensar en el culo propio y que le den al resto… es duro enfrentarse a una colectividad que te dice “eh, qué piensas, que te vas a salvar tú sólo vendiéndonos al resto?” porque le hace sentir a uno mal, sucio… esquirol. ¿Es violento? Pues imagínate lo violento que es ver que alguien que debería estar a tu lado, porque estás luchando por tus derechos y los suyos, se pone de parte del enemigo… no es agradable. Claro que no lo es. Gente sin casas, gente a la que la banca le roba los ahorros, gente expulsada de su trabajo en empresas con pingües beneficios, gente expulsada de la universidad por no poder pagar, gente que morirá por no poder costearse una atención sanitaria o los medicamentos… Eso es violencia, eso es coacción. Ojalá todos los peores problemas que tuviésemos que vivir es que un día de huelga no puedes dar clase porque entra un grupo y monta jaleo hasta que se van los alumnos.

    • Hola Perico:

      Precisamente planteo que la expulsión de los estudiantes con menos recursos del sistema educativo, reprimiendo además policialmente la protesta, puede ser también violencia. Pero quizá debía haber afinado más para distinguir la violencia física de otros tipos de violencia.

      Lo cierto es que en Somosaguas, aunque se impidió el paso, no se registró una sola agresión. En los folletos que repartieron los estudiantes indicaban que la barricada se ponía también para impedir el paso de la policía, que se está acostumbrando a entrar impunemente en la Universidad.

      Quizá debía haber entrado a reflexionar sobre la defensa frente a otras violencias, y la tragedia que supone, por ejemplo, que quien esté defendiendo libertades para ello deba impedir el paso a alguien por estas razones. Una autora a seguir para profundizar en estos asuntos es, claro, Hannah Arendt.

      Hace unos años escribí un artículo académico donde abordo algunas de estas cuestiones. El enlace: http://revistas.ucm.es/index.php/FOIN/article/view/FOIN0404110119A

      Un saludo

      • ¿Poner barricadas no es violencia física? ¿Que la policía se está acostumbrando a entrar impunemente en la Universidad? ¿Qué es la Universidad, territorio comanche sin ley? ¿Defender libertades coartando libertades de otros? Realmente tus ideas son inquietantes, especialmente teniendo en cuenta que eres profesor universitario e influyes en la formación de muchas personas.

        Saludos.

      • Hola de nuevo Perico:

        No, poner una barricada por sí solo no es violencia física. Insisto, no se dio una sola agresión, más que el primer día la de algunos policías contra estudiantes al tratar de detenerlos. La acción del Decano impidió finalmente estas detenciones. En el artículo que te enlazaba se define en detalle lo que diversos teóricos comprenden por violencia física, aunque a mi juicio es un concepto sencillo y fácil de entender.

        Sobre tu segunda pregunta, he de decirte que sí. El pasado 22 de octubre la policía entró sin permiso académico al Campus de Somosaguas, violando la autonomía universitaria que se protege en el artículo 27.10 de nuestra Constitución. Entraron impunemente, pues hasta el momento no se ha anunciado ninguna denuncia contra los mandos policiales y políticos.

        Y sobre la tercera cuestión, te adjunto un dossier recopilado por la FUHEM sobre desobediencia civil no violenta, con acceso a más bibliografía básica al respecto (https://www.fuhem.es/media/cdv/file/biblioteca/Analisis/2013/Dossier_Desobediencia-civil-la-estrategia-necesaria_jun13.pdf).

        Cuando en los años sesenta los jóvenes de Estados Unidos realizaban sentadas pacíficas en los establecimientos segregacionistas, fueran hoteles o grandes almacenes, estaban impidiendo el paso de la gente, y lo hacían en defensa de los derechos civiles. Cuando organizaciones que alertan contra el peligro de la energía nuclear paralizan un tren cargado de residuos, están luchando por derechos medioambientales básicos. Cuando las activistas de la PAH y otros movimientos en defensa del derecho a la vivienda impiden el paso de la policía a un desahucio, están protegiendo un derecho fundamental. Te podrá inquietar, pero a mí lo que me inquieta es el racismo, la destrucción del medio ambiente o que expulsen a gente de sus casas o universidades.

        Si quieres conocer más en detalle mis opiniones sobre cómo responder a la violencia gubernamental, te paso el enlace a otro artículo, este de prensa: http://www.eldiario.es/zonacritica/Violencia-rebelion-gobierno-Espana_6_116598341.html

        Por último, te agradecería el que no entraras en descalificaciones personales cuando podemos tener un interesante debate que nos ayude a pensar a ambos.

        Gracias y un saludo.

  5. Quizás no te diriges a la prensa adecuada. Si hubo medios que cubrieron la manifestación bien, como este:

    http://www.gonzoo.com/zoom/story/24o-asi-ha-sido-la-jornada-de-protestas-de-la-marea-verde-1002/

    Y que se preocupan por los estudiantes. Yo estudio en la URJC y hace unos días estuvo eldiario.es para cubrir las manifestaciones. Preguntaron a los sindicatos, que no han movido un dedo en los encierros, pero ni palabra de los alumnos, ni a mí ni a mis compañeros nos preguntaron.

    Si no hablan de nosotros, imagínate a otros niveles. Otro periodismo es posible.

  6. Saludos.

    Está muy bien plantear las razones, y se agradece. Y supongo que debería servir para oponer otras razones, desde otra perspectiva, y alcanzar una visión más amplia.

    A mi modo de ver, lo de “estos chicos son de lo mejor que tenemos” no quiere decir gran cosa. Por una parte, siempre puede ocurrir que lo mejor no sea suficientemente bueno. Y por otra, al ser solo una opinión, nunca podremos saber si es un opinión más válida que la imaginable opinión contraria.

    Pensar que no sea violencia una barricada (impedir el paso mediante fuerza física), y gritos, y “lindezas”, supongo, porque está justificado por la “falta de solidaridad”, me parece mucho pensar. ¿Quiere eso decir que podrían haber usado pedradas, y no lo han hecho? Pero es que nadie ha sostenido que estuvieran usando la máxima violencia posible. Que yo sepa, han dicho violencia, y es violencia.

    Pero, hablando de universidad, y hablando de solidaridad, no sobra precisar de qué estamos hablando. Por ejemplo, estamos hablando sobre cómo decide una sociedad cuánto dinero se extrae a los paganos para pagar cuánta educación, y de qué calidad. No es un problema fácil, y hay un montón de factores y equilibrios en juego. Comprendo muy bien a quien piense que las barricadas y los gritos al discrepante son un gran método de pensamiento y toma de decisiones colectivas. A cambio, espero que los que tienen esa opinión también comprendan al que piense que ese sistema es una perfecta aberración. Y así, entre todos, tal vez podríamos llegar a comprender que estamos ante un problema difícil. Dos posturas contrarias, donde desde cada una de ellas se ve a la otra como algo inaceptable.

    A partir de ahí, se podrían poner sobre la mesa los argumentos que hacen cada postura inaceptable desde el punto de vista de la otra. El problema es que barricadas y gritos no es exactamente “poner encima de la mesa”, sino que se parece más a meter por retambufa. Y sin permiso. Yo comprendo que la utopía nunca se ha podido imponer sin violencia. Pero se me ocurre que ese es un problema de la utopía, y no un problema mío.

  7. Desde el momento en que a los supuestos esquiroles no se les deja hacer clase con normalidad se está ejerciendo una violencia explícita al libre pensamiento. Solo por el hecho de tener que justificar ante un piquete que tus ideas no coinciden con las suyas y, por ende, con la mayoría en casos como este, es una falta de respeto a la intimidad y al derecho de libre albedrío que debería darse en las manifestaciones publicas de rechazo a un acto político.

    Y esto lo digo teniendo en cuenta que estoy de acuerdo con esta huelga, pero que me parece muy mal que se justifique un comportamiento en base a una ideología.

  8. Mi hermano estudia aeronáutica en la politécnica.
    No hizo huelga y no le pregunté el motivo. Fue a clase y se la reventaron los consabidos piquetes.
    Hay cosas de la huelga que ambos no entendemos. Las habíamos visto ya antes, porque están siempre presentes y es el principal motivo por el que ambos nos hemos desligado siempre de este tipo de convocatorias.

    Por ejemplo, de la gente que va a los piquetes muchos van con la cara tapada, a pesar de que, si no son violentos, no deberían hacerlo. Casi nunca es gente que reconozcas, o al menos el resto del año no pisan la clase.

    Por ejemplo, las manifestaciones están llenas de banderas republicanas. ¿Pero esto no era por la educación?
    Cogiendo enlaces de los comentarios:
    http://endirecto.lavanguardia.com/politica/20131024/54392353932/huelga-educacion-ley-wert.html
    http://www.gonzoo.com/zoom/story/24o-asi-ha-sido-la-jornada-de-protestas-de-la-marea-verde-1002/
    Puedes contarlas.

    Y así, un largo etcétera que me hace pensar en cómo está articulada y controlada esta protesta.
    Veo dos colectivos en estos que se manifiestan gritando “Esquirol!!!”.
    Uno, los demagogos de toda la vida, los de la bronca en la uni (aunque ellos seguramente no pasaron del instituto) y la casa ocupa. Les conozco, conviví con ellos. Son los que votaban a HB en tu pueblo de Madrid a pesar de ser ellos también madrileños, los que ensalzaban al EZLN sin tener ni idea de que iba el tema y los que tenían libros de guerrilla urbana en la biblioteca de la asociación.
    Y dos, veo a un montón de niños de vida fácil que no se han movido en años y que ahora, que les ha llegado la tijera a ellos empiezan a reivindicar.

    Yo, de joven (ahora cumpliré 36) pertenecí a la coordinadora de izquierda unida de mi pueblo, que estaba llena de gente que se paseaba con el mini en la mano llamándote camarada, y bromeaban con “organizar un comando” y “fletar” un coche para ir a por costo. A parte de otras lindezas como las que he descrito arriba.
    ¿Eran pocos? Sí, pero al final eran los que se llevaban el gato al agua.
    Soy de izquierdas, pero abandoné esa vía, porque he perdido toda la fe en estos “luchadores por los derechos”.
    Con el tiempo he comprobado otra cosa. Cuando las verdaderas ideas de izquierdas afloran, las que requieren trabajo, la mayoría de ellos se ponen nerviosos y acuden a su insulto favorito: “facha”
    Otra gente tiene mi apoyo, pero no la mayoría que yo vi movilizarse el 24O.

  9. Una de los grandes problemas de la huelga estudiantil en Somosaguas es el colectivo que las gestiona y organiza. La asamblea y varias asociaciones de izquierda que la controlan, establecen una dinámica de amigo enemigo con todo aquí que no este de acuerdo con ellos es inmediatamente atacado, señalado y tildado de fascista (o similares). Así mismo creen que hablan por todo el estudiantado y desprecian cualquier otra forma de participación.

    Asociaciones de izquierda mas moderada o que no estén alineados a su pensamiento son boicotedas, su material es sustraído de sus oficinas, sus carteles son destruidos y son marginadas de la toma de decisiones a nivel estudiantil en la facultad.

    Soy estudiante y soy de derecha, las tasas me afectaron como a cualquier otro, pero nunca consideré apoyar una huelga por gente con un comportamiento despreciable y que se escuda en la demagogia de una izquierda radical para justificar dicho comportamiento.

  10. Creo que las barricadas y los piquetes son una reacción emocional, no racional. Si son la única razón para que la gente no vaya a clase o a trabajar, entonces la huelga ha fracasado de antemano. Utilizad la energía y la rabia que os da que la gente pueda entrar para mejorar el discurso y la labor comunicativa, y así convencer a la gente, que es lo que queréis de verdad.

  11. ¿Qué pasa Perico? ¿Que un profesor no puede tirar pa’ la izquierda? ¿Deja de ser buen profesor por ello? ¿Es mejor profesor aquel que pone un examen obligatorio un día de huelga? ¿Donde queda la libertad de alguien a quien su profesor le exige que se presente un día de huelga general? Realmente me inquieta bastante más la gente que no tiene ni idea de algo y opina tan alegremente, como tú.
    En especial, para Raúl Cansado: Yo soy una de esas “encantadoras encapuchadas” de Somosaguas, estudiante de T.Social, no soy nadie de fuera del campus ni una alborotadora a sueldo, por muy raro que se te haga que un universitario pueda montar una barricada. Una barricada NO es violenta por sí sola, (de hecho, aquí te dejo la definición de barricada: Parapeto construido como defensa y obstáculo). Es más, las barricadas no las hemos inventado nosotros y gracias a ellas gozas de muchos de tus derechos actuales, como las 8 horas de jornada laboral que se consiguieron en Barcelona.
    Este artículo habla de la UCM de Somosaguas, no de la Politécnica, y en nuestro campus no ha habido ni un solo altercado ni una detención en 3 jornadas consecutivas de huelga, por mucho que le pueda molestar a algunos, así que tan mal no lo hemos hecho. Nadie te pide que quemes contenedores, de hecho en estos tres días de huelga no se ha quemado nada en Somosaguas, pero bueno, comentar sobre algo sin tener información es lo que tiene, que hay muchas posibilidades de meter la pata, Raúl.

    Por último quería darte mi agradecimiento personal, Víctor Alonso y decirte que me encantaría tener un profesor como tú, comprometido con la lucha social.
    Un saludo.

  12. Hola, yo soy estudiante de somosaguas, y estoy un poco cansada de estar supeditada en muchas ocasiones a lo que un grupo quiera o decida hacer. No me gusta en lo que se está convirtiendo el sistema educativo, pero tampoco las formas de algunos de defenderlo. Yo no me veo representada por este grupo, y seguro que en muchos de los puntos que reivindican estoy de acuerdo.
    No comparto en absoluto los métodos (desde mi punto de vista sí se emplea la coacción), no todo vale para conseguir un fin, ni de un lado ni del otro, deberíamos usar la misma vara de medir para todos.
    Es malo que un profesor te ponga una práctica o examen en un día de huelga para obligarme a asistir a clase, pero por el contrario no es malo que un grupo de personas me presione e intimide ( van encapuchados, y pese a la recomendación de sus abogados, eso acojona) para darme la vuelta y no llegar al aula?? yo sí he visto violencia, quizá en esta ocasión no física, pero si verbal.
    Nos quejamos de la subida de tasas, que a mí personalmente me ha repercutido muy negativamente, pues procedo de una familia humilde, de la falta de recursos…pero no es un derroche maltratar de los que disponemos?? Se me escapa que recién pintado el aulario, haya paredes y puertas con pintadas como esquiroles, hijos de puta, fachas…eso de verdad que no es violencia?? Yo creo que si. Y estos son sólo ejemplos, sería muy largo intentar explicarlo todo…
    Nuestros derechos terminan donde comienzan los del resto, y de acuerdo que es complicado que ambas posturas puedan converger, pero éste no creo que sea el método.
    Tampoco entiendo por qué si se trata de defender un derecho, el de la educación, todo termina desembocando en una lucha Policía- estudiantes. La Policía hace su trabajo, que a unos les parecerá más o menos gratificante, mejor o peor, eso dependerá de cada cual, pero si están ahí es porque un superior les ha mandado, ellos muchas veces pagan los platos rotos de ambas partes, y tampoco creo que sea justo ( con esto no estoy defendiendo ni justificando todas sus actuaciones, ojo), pero es otro trabajo más al fin y al cabo.
    Hablas de éxito ( yo aún lo pongo en duda), en mi opinión será un éxito rotundo el día que sin barricadas ni coacciones ( por ninguna parte) las aulas se vacíen porque todo el colectivo se una a esa lucha, a la consecución de un objetivo común, que la LOMCE no prospere, que la educación sea de verdad pública y universal.
    No creo tener la verdad absoluta, es una opinión únicamente, pero ni los buenos son tan buenos, ni los malos tan malos…

  13. Pingback: Lejos del tiempo

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