BitCoin, Chipre y el capitalismo del salvaje oeste

bitcoin_euro Iván H. Ayala

La creciente gama de posibilidades que ofrece el sistema para la vida privada (para quien se la pueda pagar) tiene una cara B y es que el espacio de elección colectivo se estrecha cada vez más. Por poner un ejemplo, una sanidad 100% pública, o la derogación de la ley 15/97 nunca aparece en el horizonte de posibilidades que se nos ofrecen. Por no poder, no se puede siquiera incrementar de forma ridícula el presupuesto sanitario o de asistencia social. Esto es ideología.

Creación de la masa monetaria Bitcoin

Uno de los exponentes de este horizonte de nuevas posibilidades en la esfera privada son las Bitcoin, creadas por un grupo de personas que se esconde bajo el pseudónimo Satoshi Nakamoto en 2009. Como su propio nombre indica es una moneda digital y un medio de pago. En el patrón oro, el valor de las monedas estaba referenciado respecto a dicho metal, por ejemplo, 35$ equivalían a 1 onza de oro. Las otras monedas se referenciaban al dólar formando todas ellas un sistema fijo (pero revisable) de cambio. De esta forma, la masa monetaria, es decir el dinero que hay en circulación, dependía en buena parte de la extracción de oro, por lo que si había escasez, la masa monetaria en circulación se reducía y la actividad económica con ella. Actualmente, los euros son creados por el BCE y los dólares por la Reserva Federal, por poner un ejemplo. La creación de Bitcoins emula el sistema de extracción de oro, pues cada cliente Bitcoin (programa que se instala en el ordenador) es un “minero” que extrae bitcoins a una tasa determinada por el propio sistema. La extracción es una metáfora, ya que lo que hace cada minero es resolver programas matemáticos, algoritmos. Cada bloque resuelto equivale a 25 BitCoin, que al tipo de cambio de hoy, son unos 3.000€. La solución de estos algoritmos ha incrementado su dificultad a lo largo del tiempo, y la tecnología para resolverlos ha mejorado a una velocidad pasmosa. Incluso hay compañías que fabrican chips específicos para resolver estos algoritmos con más rapidez. Para maximizar los resultados de este proceso, hay sitios donde usuarios conforman un “pool” de forma que comparten capacidades para poder extraer BitCoin con más velocidad y eficiencia. Cuando un cliente o grupo de clientes logra el desencriptado, lo da a conocer al resto de clientes y cuando éstos lo reconocen como válido (para evitar falsificaciones), ya hay un nuevo montante de BitCoins en circulación. El sistema asegura que la tasa de creación de moneda no sea excesiva, y a medida que pasa el tiempo el sistema criptográfico se hace más complicado y por tanto la creación de moneda se ralentiza. Existe algún problema técnico si este proceso se interrumpe, como ocurrió hace unos días, pero nada que no se solucione en poco tiempo.

BitCoin como medio de pago

Pero una moneda también tiene como característica servir como medio de pago, y BitCoin ofrece total anonimidad para ello. Cada usuario tiene una clave pública y una privada, de forma que para pagar necesitas la clave pública del vendedor donde mandar tus BitCoins. Esta clave no tiene ninguna información personal, ya que es una cadena de letras y números:

31uEbMgunupShBVTewXjtqbBv5MndwfXhb.

Si una persona quiere hacer una transacción con BitCoin, solo tiene que acudir a una casa de cambio, pagar en euros (o cualquier otra moneda) y recibir el equivalente en BitCoins. Se pueden guardar en el ordenador (en el cliente) o en un monedero virtual. La ventaja de éstos últimos es que son más seguros y no se pierden en caso de un formateo del ordenador o un hackeo del mismo. Para realizar la transacción, el comprador da orden a su monedero virtual para que envíe el dinero digital a la dirección del vendedor. La transacción es anónima pues está encriptada, por lo que puede servir no solo para defender la privacidad, sino para poder realizar ciertas transacciones en países donde se conculcan –más– los derechos fundamentales.

El éxito de esta “alternativa”

BitCoin, ha tenido una notable aceptación entre diferentes grupos sociales. Para analizarlo, tenemos que tener en cuenta no solo fenómenos económicos, sino también políticos y sociales. Asistimos a la mayor crisis de la economía capitalista, donde los sistemas políticos están en cuestión y las soluciones que proponen los representantes atacan a una gran parte de la población. Esto hace que haya una gran desafección política de las personas que sufren las “soluciones” que se proponen. Los libertarians, o anarcocapitalistas aprovechan esta situación para expandir su ideología individualista y conservadora. Su colonización se hace poco a poco, pero van ocupando espacios en los que otras ideologías estaban fuertemente ancladas. Mediante la transfuncionalización, transforman conceptos utilizados anteriormente por movimientos progresistas (como la libertad) en soluciones “neocon” (como la desregulación financiera). Esta imagen degradada de la política causada por los representantes se encauza hacia un rechazo de toda la política y toda institución colectiva. Lo que atrae de los BitCoins a los anarcocapitalistas es que no hay autoridad central que emita las monedas, ni que controle los mercados, las transacciones se hacen entre pares, “peer-to-peer” directamente sin ningún tipo de intermediación institucional. Elimina la necesidad de Banco Central, redes de financiación interbancarias (SWIFT), gestores de pagos electrónicos (Paypal) o físicos (Western Union). Además es imposible desmantelarlo, ya que no existen ordenadores centrales, ni lugares físicos donde se guarde la información. Es un sistema completamente descentralizado.

No podemos dejar de señalar las tendencias políticas de los movimientos de lucha en internet, ya que la mayoría de ellos tiende hacia un peligroso anarcocapitalismo. No es de extrañar, ya que normalmente estos activistas son informáticos que desarrollan su actividad de forma autónoma, anónima y con un escaso contenido político, unido a un fuerte rechazo al control institucional. Existen numerosos ejemplos, como el Partido Pirata, El Partido X o Anonymous, que a pesar de tener entre sus reivindicaciones cuestiones como la defensa de derechos fundamentales, se acercan más a una sublimación del individuo y sus capacidades digitales que a la colectividad y la toma de decisiones colectivas.

Consecuencias macroeconómicas de los BitCoin

Las BitCoin se han puesto de moda a raíz del rescate chipriota, cuando la cotización BitCoin/Dólar, que ya llevaba tiempo apreciándose, sufrió un impulso sin precedentes desde su creación (de 13$ por Bitcoin a principio de año, a más de 200$ en los últimos meses). Como las BitCoin crecen a una tasa fija, cuando su demanda aumenta, al no poder crear dinero como hace un banco central, su precio (tipo de cambio) se incrementa. El incremento actual es el resultado de dos realidades, la primera es que ya ha sido introducida en el entramado financiero internacional: la práctica totalidad de las transacciones con BitCoin tiene fines especulativos. Es un activo financiero más con el que se comercia en los mercados para diversificar una cartera. No hace falta señalar que el anonimato atrae no solo a activistas políticos, sino a criminales confesos. El FBI mostraba su preocupación el año pasado por evitar blanqueo de dinero en esta moneda, que ya se está produciendo, y el Congreso norteamericano en marzo de este mismo año aprobó medidas para evitarlo. La segunda realidad es que existe una demanda de depósitos “seguros” frente a la incertidumbre que ha creado la crisis financiera, y sobre todo, el nuevo rescate chipriota. Chipre ha abierto un nuevo capítulo en el libro de “las soluciones” que se plantean en Europa para socializar las pérdidas bancarias, una nueva narrativa donde los depósitos se ponen en el centro de la tormenta financiera. En primer lugar porque a partir de ahora, cuando se anuncie un rescate en Europa, veremos intentos masivos de sacar depósitos de los bancos del país que vaya a sufrirlo. En segundo lugar, porque ya no queda mucho más margen para seguir rescatando. Chipre es un país pequeño (en términos de teoría económica) donde pueden experimentar sin temor, por lo que parece un mensaje muy clarito a la periferia europea: o cumplís, o los ahorros están comprometidos. Los agentes buscan activos financieros que puedan escapar a esta amenaza, y BitCoin es el lugar perfecto para ello. Al menos por el momento.

Pero BitCoin no es solución a nada, sino un nuevo activo financiero que debido a su estructura y novedad en la situación actual, cumple una función muy concreta. Este nuevo juguete financiero, se parece más al lejano oeste que a cualquier otra cosa, con una proliferación de casas de cambio que nacen al calor de la burbuja. Que a nadie le tiente esta opción como salida progresista, pues es capitalismo financiero del más auténtico. Si imaginamos un mundo donde la moneda que se utilice sea BitCoin, estamos en una pesadilla en términos sociales, no muy diferente de la situación del siglo XIX, donde cada banco podía emitir su propia moneda y por tanto eran aquellos bancos con mayor capital los que más poder tenían, al poder crear más cantidad de un medio de pago aceptado por todos. Ello significa que la actividad económica de un país (tasa de paro, tipo de producción, etc.) dependería directamente –no indirectamente como ahora–  de los bancos con mayor capital. Si en estos momentos se reclama que el Banco Central Europeo respalde a los estados comprándoles directamente deuda para no ser chantajeados por los mercados financieros, en esa situación ni siquiera existiría la opción porque el BCE no podría emitir moneda. La política monetaria por tanto se vería comprometida, pero también la política fiscal, pues depende de la capacidad de financiación del sector público. Por no hablar de que como nuevo activo financiero, está sujeto a burbujas que estallarán en algún momento con las consiguientes pérdidas.

Las soluciones fáciles que se nos presentan están ideológicamente dirigidas, como BitCoin, que parece una neutra alternativa al margen del control de estado. El problema es que no ofrece un mecanismo de decisión colectivo democrático alternativo, sino que deja el sistema en manos de los individuos. Y como en todo sistema cuya epistemología sea individualista, la competencia es la consecuencia lógica para la consecución de los objetivos. Competir por extraer dinero de un sistema digital, no se diferencia demasiado de la situación vivida con la fiebre del oro. BitCoin no es sino otro ataque a las posibilidades de elección colectiva, otra sublimación del individualismo rampante que nos ofrecen para “salir” de la crisis (privatizaciones, desmantelamiento del sector público, ataque a la política, etc.). Si bien es una excelente forma de defender tu privacidad en las compras por internet, no es un sistema monetario alternativo al capitalismo porque es una evolución natural del mismo. Dado que nos enfrentamos a problemas transversales, comunes a una gran parte de la población, las soluciones también tienen que ser colectivas, epistemológicamente comunes. Esa sí es la dirección del cambio.

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8 pensamientos en “BitCoin, Chipre y el capitalismo del salvaje oeste

  1. No tienes ni idea de economía. Infórmate mejor de lo que es un Bitcoin y sus implicaciones. No sólo da anonimato, sino también libertad. Nos libera de la dictadura de los estados y los bancos centrales, eso para empezar. Respecto al blanqueo de dinero, también se hace con dólares, euros, yenes, o cualquier moneda fiduciaria. O no existe acaso el blanqueo de capitales en otras monedas? A ver si te das cuentas que no existen cosas buenas o malas, sino el uso que el ser humano les da. Y si esto es así, quién eres tú o nadie para prohibir algo? El uso que yo le doy es bueno y si hay otros que no lo hacen que los detengan, pero prohibirme una opción porque hay personas que no hacen las cosas bien, es no hacer las cosas bien.

  2. Mayo: o no te has leido el artículo o como no te gusta la conclusión arremetes insultando sin importarte un carajo si lo que le achacas al artículo está ahí o no. No te lo voy a explicar, porque me parece que es lo segundo. Simplemente leetelo.
    Por esa misma razón, no se trata de tener “más y mejor información”, sino de que la leas despacito y desapasionadamente.

    • Calma, escaiguolquer, nadie ha insultado. Léetelo mejor, tú. “BitCoin no es sino otro ataque a las posibilidades de elección colectiva, otra sublimación del individualismo rampante que nos ofrecen para “salir” de la crisis (privatizaciones, desmantelamiento del sector público, ataque a la política, etc.)” Léetelo mejor tú

    • Y sois vosotros, los que arremetéis contra el Bitcoin porque no os gusta. Sois vosotros los que llegáis a conclusiones sin leer nada de lo que es el bitcoin. Sois vosotros, por lo que veo, los únicos en posesión de la verdad y los que realmente sabéis cómo salir de la crisis, por lo que veo, sólo vosotros lo sabéis todo. Y repito, nadie ha insultado, cálmate.

  3. Confieso que me supera. Me suena a paraíso fiscal virtual, a transacciones económicas fantasmas imposibles de controlar, a fraude masivo. No soy economista y quizá me equivoque, pero me alarma.

  4. Soy bitcoiner y estoy bastante de acuerdo con todo lo que se dice del bitcoin en el articulo, lo que ocurre es que se deja cosas en el tintero. Lo más importante: es experimental y antisistema.
    El bitcoin está ahí y no se va a ir a no ser que sea sustituido por otra cosa que lo haga obsoleto. Esa “otra cosa” puede ser otra moneda virtual que no tenga esos problemas que plantea el articulo, pero no terminarán con el bitcoin leyes gubernamentales, ni argumentos maldicientes.

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