Retratos de la crisis

Retratos de la crisis

El pasado 21 de diciembre Rodrigo Rato declaró en Madrid como imputado en el caso Bankia.

Este hombre de Estado, imagino que en su afán de reconducir las interferencias públicas en el sacrosanto mercado capitalista, ha ejercido en los últimos años como Ministro de Economía (2000-2004), Vicepresidente primero del gobierno de España (2003-2004), Director gerente del FMI (2004-2007) y Director de Caja Madrid y Bankia (2010-2012). También desde la empresa privada ha perseguido su quimera no intervencionista como Director de Banca de Inversión en el estadounidense Banco Lazard (2007-2010), la misma entidad a la que contrató para dirigir la salida a Bolsa de Bankia al poco de inaugurar su presidencia en la entidad.

No podemos desde luego dudar del éxito de su empeño liberal.

Como era de esperar, el pasado 21 de diciembre y ante el juez, rechazó toda responsabilidad en el hundimiento de Bankia. Achacó el mismo a la situación financiera mundial, a su propio partido en el poder y al gobierno anterior.

Basta repasar de nuevo su experiencia laboral, para reconocer en él a lo que se dice un campeón, y acompañar este reconocimiento con un par de palmaditas en la espalda y a otra cosa, a ver dónde te colocamos ahora.

En la puerta de la Audiencia Nacional, en la calle Prim número 12 de Madrid, más de un centenar de estafados por la entidad esperaron durante casi cuatro horas la entrada y salida de Rodrigo Rato, a pesar del frio y del cordón policial que impedía el tránsito por la calle. Personas a las que en la mayoría de los casos les han desaparecido, como en un mezquino juego de trilero, los ahorros de toda una vida. Y que esperaban encontrarse cara a cara con uno de los responsables de su actual situación.

Rostros a los que no se atrevió a mirar de frente.

El tabú del impago

291801_2350384154479_189591153_nPublicado en eldiario.es

En los últimos tiempos cada vez son más las voces que cuestionan la legitimidad del pago de ciertas deudas. La proliferación de plataformas que defienden la necesidad de una auditoría sobre la deuda pública, la reivindicación de anular parte de la deuda hipotecaria de las familias con dificultades económicas (dación en pago) o, más en general, la popularización de la consigna “No debemos, no pagamos”, son buena prueba de ello.

Sin embargo, el impago de la deuda suele presentarse como una opción descabellada, inviable más allá del ámbito de la propaganda. Por muy elevado que sea el coste social derivado de atender los compromisos financieros, se argumenta, seguir pagando deuda es siempre el “mal menor”. Dejar de hacerlo, condenaría a un escenario de exclusión financiera y aislamiento político mucho más gravoso. El impago no sólo supondría pérdidas para los acreedores sino, sobre todo, para la parte deudora, que a cambio del alivio inmediato perdería su acceso a nuevos recursos y quedaría estigmatizada de por vida.

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¿”Trabajar como chinos”?

Trabajar como chinos

Trabajadora de la limpieza en Zhengzhou, capital de Henan,
provincia del centro-este de China

Hace unas semanas, en una entrevista publicada en El País, el presidente de la Asociación de Empresarios Chinos en Valencia, Fernando Zhou, abogaba por la instauración del despido gratis en nuestro país, ya que, según él, así “el empleado trabajaría más” y “si no se trabaja más, cae la competitividad”. A esta lindeza se unía la alarma que trataba de transmitir en la entrevista sobre los supuestos efectos negativos que la detención de su compatriota Gao Ping, como supuesto dirigente de una red blanqueo de capitales, puede generar sobre las inversiones chinas en España. La entrevista generó más de 2.000 comentarios que alimentaron encendidos debates al respecto de las opiniones de Zhou. La falta de complejos que demuestra con ellas es la misma que Juan Roig, presidente de Mercadona (al que Zhou elogiaba en la entrevista diciendo que “sabe cómo funciona una empresa en crecimiento”), exhibía en sus declaraciones sobre la necesidad de “imitar la cultura del esfuerzo de los bazares chinos”. Sin embargo, en el fondo, las argumentaciones de ambos tienen tan poca base, que no es necesario dejarse llevar por la indignación para responder a ellas.

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Si hay juicio, también hay escrache

Moral Santín Culpable-ContrapoderEl pasado 11 de diciembre por la mañana estuve en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid asistiendo a la lectura de una tesis doctoral. Laura Adrián presentaba Dialéctica y calvinismo en la teoría política contemporánea: más de 400 páginas de cuidado trabajo, en el que la autora ha empleado alrededor de seis años, con cerca de 1.200 notas al pie de página donde se acumulan lecturas y conexiones muy valiosas. Cuando la autora explicaba qué supuso el deterioro de la retórica clásica y humanista para el pensamiento moderno, se escucharon fuertes gritos fuera, en los pasillos, que le obligaron a levantar un poco más su voz para que el Tribunal y el auditorio pudiésemos seguir su intervención. Todo el mundo supuso que se trataba de alguna protesta estudiantil contra los recortes que está sufriendo la universidad pública.

Al día siguiente, sin embargo, pude leer la noticia —acompañada de un vídeo— que me aclaró lo que había sucedido. Estudiantes de la Asociación Contrapoder realizaron un escrache al profesor José Antonio Moral Santín, quien durante años fue consejero en Cajamadrid-Bankia a propuesta de Izquierda Unida.

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Exportación no es un nombre de salida a la crisis

Publicado en Econonuestra

eco.exportaciones-1Durante los últimos meses no han dejado de aparecer noticias sobre la mejora del sector exterior de la economía española. Esas noticias han dado alas a quienes, como Juan Rosell, presidente de la CEOE, afirman que “la salida de la crisis en España tiene un nombre: exportación”. Sin embargo, un análisis pormenorizado de lo que se encuentra detrás de la evolución de las estadísticas de comercio exterior muestra que dicha afirmación no es sino una mentira con la que se trata de justificar el brutal ajuste salarial que se nos está imponiendo. Tal y como ya han expuesto Gabriel Flores y Vicenç Navarro, muy difícilmente las exportaciones van a hacer posible que salgamos de la crisis. Y, sin embargo, el falso intento de mejorar la competitividad de nuestra economía por medio de la reducción de salarios va a hacer que nos sigamos empobreciendo.

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