Esposado

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Los problemas se acumulan.

Teníamos un grave problema con la crisis económica, y poco a poco hemos ido comprendiendo que también era política. Profunda. Ahora nos damos cuenta de que otra crisis nos empieza a ahogar, la de las libertades.

Sabemos que un desahucio es injusto, pero cuando vamos a pararlo aparece la policía del gobierno, y nos hostiga. Ahora hacen leyes, claramente insuficientes; imposible lavar las manos de quienes ayer seguían pegando.

Sabemos que no está bien que privaticen la sanidad pública, que la conviertan en privilegio de unos pocos. Nos unimos a los profesionales que nos salvan cada poco la vida, para defenderlos y defendernos, pero entonces la policía del Gobierno saca sus porras, nos empuja. Le pega un puñetazo a esa chica. Tira de las escaleras a esa otra. Hay quien ha perdido un ojo.

Sabemos que de una educación pública de calidad depende el futuro de nuestros hijos, nuestra sociedad. Y cuando alzamos los brazos para mostrar nuestras únicas armas, cuando cantamos agarrados a nuestra música y nuestros libros, aquel niño recibe un porrazo que le abre la cabeza.

Sabemos que el Gobierno miente, y nos preocupa que sea de manera tan compulsiva. Cuando nos dicen las cifras de manifestantes. Cuando nos dicen que los presupuestos son los más sociales de la democracia. Cuando inventan cargos contra los detenidos. Cuando hacen campañas electorales. También, cuando dicen defender la Constitución y las leyes.

Ayer la policía volvió a atentar contra el derecho de reunión y de manifestación. De nuevo, la mayoría de los antidisturbios iba sin identificaciones visibles. Agentes infiltrados con capuchas han sido grabados con porras extensibles, también ilegales, también peligrosas. Se ha pegado y disparado con saña. Han atacado periodistas por hacer su trabajo.

Tenemos diversas certezas, frágiles y llenas de matices, claro, pero que poco a poco alimentan nuestro sentido de la justicia. Y entre ellas sube con fuerza la inquietante certeza de que la policía no es democrática. Un cuerpo público, que pagamos los ciudadanos, cuyo control depende de quienes deberían representarnos, nos ataca impunemente y cada vez con más virulencia. Quizá en la Transición no se supo abordar con coraje la expulsión y el juicio a los torturadores franquistas. Esto ha provocado que con los años su cultura institucional, especialmente de la Unidad de Intervención Policial, se asemeje tanto a la de entonces. Sea o no por aquello, la situación es insostenible.

El chico de la foto fue arrestado en la mañana del 14N en la Gran Vía madrileña porque protestaba contra todo esto, porque las razones para hacer política y defender la democracia se le acumulaban. Pacífico pero digno, se mantuvo, porque según las leyes vigentes tiene derecho de manifestación, de expresión y de huelga, entre otros. No cometía delito alguno, no iba armado.

Esas esposas nos las están poniendo a todos. Empiezan a doler, y nos llevan a un calabozo que tememos aún más que el desempleo y la pobreza. En nuestra mano está luchar ahora también por las libertades.

Texto de Víctor Alonso Rocafort

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3 pensamientos en “Esposado

  1. Lo de inventarse cargos contra los detenidos lo experimenté en Grecia en primera persona, donde fui arrestado sin motivos. Lo que más temo es que todo lo que está ocurriendo en España ya lo he vivido durante el año que he vivido en Grecia y ahora, recién llegado, me doy cuenta que están las cosas mucho peor de lo que leía y me contaban. Dicen que España no es Grecia. Yo diría que España no es ni la sombra de lo que nos hicieron creer que era. Y aún con todo hay pienso que hay esperanza si actuamos todos en conjunto.

    Os paso el link donde relato de mi arresto en Grecia:
    http://keokidreamsfactory.wordpress.com/2012/03/29/mi-fiesta-nacional-griega-en-comisaria/

  2. Si de algo me sirvió que barrieran mis derechos en Grecia cuando fui arrestado, es para despertar mi conciencia. Y ahora veo cómo se cometen los mismos errores en España, siguiendo el mismo patrón griego en cuando a recortes económicos y sociales, barrido de derechos fundamentales, sociedad temerosa de actuar, manporreros al servicio de bancos y gobiernos…
    Aquí os dejo mi relato de el día que despertó mi conciencia…en una comisaría griega:
    http://keokidreamsfactory.wordpress.com/2012/03/29/mi-fiesta-nacional-griega-en-comisaria/

    Fantástico texto, Víctor

    • Muchas gracias Keoki.
      Me he leído de un tirón el relato de tu detención arbitraria en Grecia, más propia de la Europa de Franz Kafka que de la llamada Europa de las libertades.
      Sus grandes fallas, denunciadas desde hace tiempo por diversos sectores, ahora saltan a primer plano con la protesta política que se está originando con la crisis. Y es que en lugar de afrontar democráticamente el disenso, se están utilizando peligrosamente métodos propios de otro tipo de regímenes.
      Me parece que en nuestra mano estará tratar de impedirlo una vez más.
      Un saludo.

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