Desinformación, irresponsabilidad y violencia de género

El domingo 10 de junio podíamos leer en el periódico El País el artículo, “Pocos, pero también víctimas“. Este abordaba la violencia que sufren los hombres por sus parejas, equiparándolo con la violencia de género, y añadiéndo que estamos ante una minoría no reconocida. Joaquina Prades, autora de la noticia, alude a la discriminación en el código penal que sufren estas víctimas. Asimismo, incorpora al final de su artículo un texto titulado Lo siento, sólo atendemos mujeres, incidiendo así en la supuesta discriminación existente.

32 varones han muerto a manos de su pareja, femenina o masculina, en los últimos cinco años. 402 mujeres han muerto a manos de sus parejas o exparejas, en los últimos cinco años. No estamos hablando de lo mismo.

Nadie duda sobre la condición de víctimas de los hombres maltratados, ni de su existencia. Son víctimas, pero no de la violencia de género. Estos crímenes se tipifican a través de la violencia doméstica. Al igual que el maltrato a un abuelo o una abuela, o a otro miembro de la unidad familiar. Porque son cosas distintas.

Diferenciar la violencia de género, o violencia contra las mujeres, de la violencia doméstica no es simplemente un cambio de denominación lingüística ni sirve a lo políticamente correcto. Responde a las conclusiones de los análisis y estudios que se han realizado en esta materia incorporando la variable género.

Como explica Marcela Lagarde, introducir la perspectiva de género permite analizar y comprender las posibilidades vitales de las mujeres y los hombres; sus expectativas y oportunidades, las complejas y diversas relaciones sociales que se dan entre ambos géneros, así como los conflictos institucionales y cotidianos a los que se deben enfrentar y las maneras en que lo hacen. Contabilizando los recursos y la capacidad de acción con que cuentan unas y otros. La intención es conseguir eliminar todos los obstáculos que nos impiden vivir en igualdad de derechos, de obligaciones, de oportunidades, de acceso a los recursos.

Los estudios sobre la violencia ejercida contra las mujeres han demostrado una peculiaridad de este tipo de violencia, tal y como se entiende que es particular la violencia que ejerce, por ejemplo, un grupo terrorista. El tratamiento legal es distinto, siendo todo tipo de violencia igual de condenable. Del mismo modo que valiendo todas las vidas lo mismo, existe la figura del magnicidio.

Las Naciones Unidas primero, la legislación europea, y por ende la nacional, han introducido estos conceptos en sus ordenamientos jurídicos, directivas, recomendaciones, etc. [1].

La violencia de género se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en la sociedad, y se define como la violencia ejercida contra las mujeres por el hecho de ser mujeres. Por eso un varón no sufre violencia de género, sufre otro tipo de violencia y se trata de diferente manera a nivel legal.  No es una discriminación.

Prades termina su artículo aludiendo suspicazmente a una “minuciosa sentencia” de 2008  del Tribunal Constitucional, que “entre otros argumentos, adujo razones estadísticas e históricas” para legitimar el tratamiento diferenciado de la ley de violencia de género. En España, desde 1999 han sido asesinadas 845 mujeres. Muchas miles han solicitado órdenes de protección. Pero la violencia contra las mujeres no está solo en el ámbito de la pareja.  En el mundo, a las mujeres se les asesina, se les viola, se les mutila los genitales, se les vela, se les casa por la fuerza, se les compra y se les vende como ganado, se les golpea, se les niegan los derechos más fundamentales, se producen abortos selectivos para no tener hijas. Sólo el 1% de la riqueza mundial está en manos de mujeres. Apenas tienen presencia en las posiciones de poder (económico, político, religioso). En este contexto nace la preocupación por la violencia de género como fenómeno.

Por supuesto que todas las víctimas merecen todo el apoyo, que se visibilicen sus dificultades, que consigan superar el miedo y tener una vida libre de violencia. Pero no podemos solucionar ningún problema con un diagnóstico erróneo. Y mucho menos con demagogia. El tratamiento es distinto porque son realidades distintas.

El lunes 11 de junio, cuando todavía estábamos digiriendo que un periódico de tirada nacional y de reconocido prestigio como El País publicara el mencionado artículo,  podíamos leer en Periodismo HumanoDel divorcio a la exclusión“. En portada de su edición digital.  Sección economía. Bajo el titular, una pancarta donde se lee “No a las denuncias falsas”.

En otro momento me detendré en el denominado neomachismo, cuyo mensaje está calando fácilmente en la sociedad (porque suena muy coherente), donde pueden ubicarse las plataformas que apoyan este tipo de igualdad “de verdad”. En general, defienden que los hombres están discriminados por las leyes de igualdad, enarbolan el argumento de las denuncias falsas y tildan a las feministas de “feminazis”. Está claro que el feminismo tiene un problema de comunicación, porque el mensaje neomachista es asimilado muy fácilmente y el feminista presenta grandes resistencias. Este también es un tema para analizar separadamente.

Pero hoy quiero centrarme en el argumento estrella: las denuncias falsas. Lo escuchamos y lo leemos hasta la saciedad. Es habitual lema de pancartas de estos movimientos. Y es sin duda uno de los puntos clave de sus reivindicaciones.

Resulta especialmente preocupante porque no se trata de que “algunos colectivos feministas” se oponen a las premisas de estos grupos.  O de que la asociación de mujeres juristas Themis, como leemos en el artículo de Mónica Hernández, “no comparte la visión de padres, abogados y jueces sobre denuncias falsas”.  Resulta preocupante porque no se trata de opiniones ni de puntos de vista.

La Fiscalía General del Estado, en su Memoria del 2011 (cap. III.7.),  dedica una sección a reiterar, insisto, reiterar su preocupación por la falta de rigor informativa en cuanto a las denuncias falsas. A incidir en que es un argumento falso. En que es mentira. “Durante 2010, las posibles acusaciones y denuncias falsas comprendieron, a fecha de hoy, el 0,0104 por 100” (p. 762). Ésta es la realidad. Y quien la niega y la manipula, está faltando a la verdad conscientemente, y en busca de otros intereses.

Así, la Fiscalía advierte que  “desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección integral de violencia sobre la mujer, han sido constantes las críticas que, desde diversos sectores, se han vertido en torno a ella,  alegando la existencia de supuestas «denuncias falsas» que las «hipotéticas » víctimas de maltrato interponían contra su agresor por hechos que no se habían producido, con el objetivo final de obtener los privilegios de carácter asistencial recogidos en la Ley, o con el intento de conseguir «acelerar» la tramitación de un procedimiento de separación o divorcio, o utilizar la amenaza de la interposición de la denuncia para usarla como moneda de cambio en la obtención de una serie de ventajas, de carácter económico, o de otra índole, en el conflicto matrimonial” (pág. 758)[2].

Desgraciadamente, suelen escucharse a menudo afirmaciones de este tipo, que nadie cuestiona, que faltan a la verdad, y cuya  gravedad consiste principalmente en que no favorecen en absoluto a crear un entorno de confianza para fomentar el dificilísimo paso que para las mujeres en situación de maltrato supone el denunciar. La ley es mejorable, yo también lo pienso, pero  la única herramienta con la que se cuenta, a pesar de sus carencias, para interponer medidas de seguridad, es la denuncia. Cabe añadir que de las 73 mujeres asesinadas en 2011, sólo 22 habían denunciado a su agresor (p. 745).

La prensa y los medios de comunicación juegan un papel importante en la concienciación y creación de la opinión en la sociedad. Pero sobre todo tienen la obligación de informar. O informan en profundidad sobre el tema que tratan (máxime cuando hay vidas en juego) o les ruego se abstengan de escribir ningún artículo al respecto. La opinión debemos encontrarla en secciones bajo ese rótulo.

La violencia contra las mujeres persiste en todos los países del mundo como una violación generalizada de los derechos humanos y uno de los obstáculos principales para lograr la igualdad.  No es demasiado pedir rigor.


[1] Como se expresa en el preámbulo de la Ley Orgánica 1/2004 contra la Violencia de Género : “esta Ley pretende atender a las recomendaciones de los organismos internacionales en el sentido de proporcionar una respuesta global a la violencia que se ejerce sobre las mujeres. Al respecto se puede citar la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación sobre la mujer de 1979; la Declaración de Naciones Unidas sobre la eliminación de la violencia sobre la Mujer, proclamada en diciembre de 1993 por la Asamblea General; las Resoluciones de la última Cumbre Internacional sobre la Mujer celebrada en Pekín en septiembre de 1995; la Resolución WHA49.25 de la Asamblea Mundial de la Salud declarando la violencia como problema prioritario de salud pública proclamada en 1996 por la OMS; el informe del Parlamento Europeo de julio de 1997; la Resolución de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas de 1997; y la Declaración de 1999 como Año Europeo de Lucha Contra la Violencia de Género, entre otros”. Además de decisiones, programas de intervención, etc.

[2] “De estas críticas severas, que hemos tenido la posibilidad de escuchar en distintos foros, o de leer en noticias de prensa, o incluso en algún documento, ninguno de sus emisores aportaba dato alguno, barajando en ocasiones porcentajes elevados (en torno al 50 por 100 de las denuncias) calificándolas de falsas sin apuntar la fuente que las sustentaba.La Fiscal de Sala no podía, ni debía permanecer inerme ante este tipo de manifestaciones, máxime cuando, se dispone de una red de fiscales especialistas que día a día desarrollan su función en la tramitación de los procedimientos en los JVM, y que no pueden actuar como neutrales espectadores de un fenómeno salvaje cuya aparente realidad distaba de la anterior aseveración.Al margen de que, como ya decíamos en la Memoria de 2009 «esta injustificada postura no se basa en dato alguno, confundiendo – en la mayoría de los casos, quienes ostentan tal afirmación–, los problemas de prueba de signo incriminatorio, propios de estos peculiares hechos en relación a las sentencias absolutorias que se dictan en Juzgados y Audiencias. Por ello identifican supuestos de denuncias falsas con fallos absolutorios, sacando de ahí sus inverosímiles cuentas», era necesario conocer la realidad de la situación” (p. 758).

37 pensamientos en “Desinformación, irresponsabilidad y violencia de género

  1. Sabes, en lugar de pensar que el feminismo tiene un problema de comunicación y el neomachismo controla bien esas estrategias, lo que pienso es que el feminismo quiere mover el eje de la tierra. ¡Qué trabajo! Tal como está ahora orientado, cala demasiado rápido en la gente lo de las denuncias falsas o no se ve el maltrato que a diario y a nuestro alrededor se ejerce sobre las mujeres.

    Tu artículo, un empujón más para que la lucidez nos llegue a todos.

  2. ¡Qué artículo más bueno! Muy esclarecedor sobre lo que significa la violencia machista, y por qué hay que combatirla con armas específicas.

  3. Saludos Sara. Estoy de acuerdo con el planteamiento sobre la falta de rigor en la información y el tratamiento mediático en materia de violencia de género. Soy periodista y muchas veces vivo ‘desde adentro’ estas cuestiones, desde la decisión o no de dar una información hasta las formas que asumen los discursos al ser presentadas las noticias. Por ello creo que nuestro trabajo es doblemente importante y urgentemente necesaria la formación en clave de género y comunicación. He rebotado el artículo hacia otras redes, creo que es necesario poder poner el foco en estas cuestiones.

    • Muchísimas gracias Noelia, por tu comentario, especialmente viniendo de una periodista, y por la difusión. Totalmente de acuerdo contigo, vuestro trabajo es doblemente importante, y poner el foco estas cuestiones más que necesario. Muchas gracias de nuevo

  4. Es un artículo genial y muy didáctico. Argumenta de forma magistral. Me sumo a la petición, que ya han expresado en otros comentarios, de que sigas escribiendo sobre el tema. Te leeré.

  5. Hola! solo queria saber de donde está extraido el dato “La violencia de género es la primera causa de muerte de las mujeres en el mundo.” Creo que es incierta por estar incompleta. Gracias.

    • Hola a ambos y muchas gracias por la precisión.

      Tenéis razón en que la frase final puede ser imprecisa. Si pensamos en violencia de género en el ámbito de la pareja (que son los datos que tenemos más fácilmente accesibles) hay poco que añadir al comentario de Noelia y los datos que aporta, que están en la web de ONU Mujeres http://www.unifem.org/gender_issues/violence_against_women/. La Organización Mundial de la Salud (OMS), en este estudio del 2009: “Women and health: today’s evidence tomorrow’s agenda” (http://www.who.int/gender/women_health_report/en/) presenta en casi todos sus items analizados una alusión a la violencia ejercida por parte de la pareja como factor de riesgo para muchas enfermedades de tipo físico y mental.

      Pero como comentaba en el post, y también menciona Noelia, la violencia de género incluye otros ámbitos (violaciones, mutilaciones genitales, trata, falta de acceso a los recursos, etc.) que pueden no matar directamente, pero sí en el futuro.

      Y en eso estaba pensado cuando escribía esa última frase, en las muertes por crímenes de honor, en las derivadas de las mutilaciones genitales (durante la “operación” o más tarde durante el parto o a causa de la fístula obstétrica) o los contagios de VIH por violaciones y “violaciones rituales”, o las ocasionadas por la negación de una visita médica, estaba pensando también en las sentencias de muerte por infidelidad o similares, en los feminicidios como los Ciudad Juárez, en los infanticidios femeninos en Asia…
      Pero no tenemos ese dato como tal, todavía no está cuantificado, aunque están en ello (http://www.un.org/womenwatch/daw/egm/vaw-stat-2005/docs/final-report-vaw-stats.pdf). Así que lo cambio y tomo nota.

      Muchas gracias de nuevo.

  6. Me parece un post muy acertado y necesario en estos tiempos que corren, en que muchas veces hay que pararse a defender evidencias, y desmontar con datos mentiras que, al contar con un público muy receptivo, son rápidamente propagadas.

    Por eso mismo creo también que habría que corregir (o en su caso fundamentar) la última afirmación del artículo.

    • Hola a ambos y muchas gracias por la precisión.

      Tenéis razón en que la frase final puede ser imprecisa. Si pensamos en violencia de género en el ámbito de la pareja (que son los datos que tenemos más fácilmente accesibles) hay poco que añadir al comentario de Noelia y los datos que aporta, que están en la web de ONU Mujeres http://www.unifem.org/gender_issues/violence_against_women/. La Organización Mundial de la Salud (OMS), en este estudio del 2009: “Women and health: today’s evidence tomorrow’s agenda” (http://www.who.int/gender/women_health_report/en/) presenta en casi todos sus items analizados una alusión a la violencia ejercida por parte de la pareja como factor de riesgo para muchas enfermedades de tipo físico y mental.

      Pero como comentaba en el post, y también menciona Noelia, la violencia de género incluye otros ámbitos (violaciones, mutilaciones genitales, trata, falta de acceso a los recursos, etc.) que pueden no matar directamente, pero sí en el futuro.

      Y en eso estaba pensado cuando escribía esa última frase, en las muertes por crímenes de honor, en las derivadas de las mutilaciones genitales (durante la “operación” o más tarde durante el parto o a causa de la fístula obstétrica) o los contagios de VIH por violaciones y “violaciones rituales”, o las ocasionadas por la negación de una visita médica, estaba pensando también en las sentencias de muerte por infidelidad o similares, en los feminicidios como los Ciudad Juárez, en los infanticidios femeninos en Asia…
      Pero no tenemos ese dato como tal, todavía no está cuantificado, aunque están en ello (http://www.un.org/womenwatch/daw/egm/vaw-stat-2005/docs/final-report-vaw-stats.pdf). Así que lo cambio y tomo nota.

      Muchas gracias de nuevo.

  7. Según UNIFEM, el Fondo para la Mujer de Naciones Unidas, las cifras oficiales a nivel global en 2010 sitúan a la violencia de género como la principal causa de muerte entre mujeres de 15 a 44 años de edad, más que el cáncer y los accidentes de tránsito. Bien sea mediante violencia sexual, doméstica, psicológica, bajo las formas de mutilación genital femenina, contrabando y trata de mujeres, asesinatos en nombre del honor, asesinatos por la dote, inseguridad sexual y reproductiva, feminicidios, violencia como violación de derechos humanos… la violencia de género abarca un amplio espectro de prácticas perjudiciales, discriminatorias e ilegales que, en conjunto y de manera global, determinan que sea esta y no otra la primer causa de muerte de las mujeres en el mundo.
    Ya en 2002 el Consejo de Europa adoptó una recomendación en la que declaraba la violencia contra la mujer como una emergencia de salud pública y como causa mayor de muerte y discapacidad de mujeres entre 16 y 44 años. Asimismo, un informe del Banco Mundial, estimaba que la violencia contra la mujer era una causa de muerte e incapacidad entre las mujeres en edad de procrear tan seria como el cáncer y una causa de mala salud más frecuente que los accidentes de tráfico y la malaria juntos.
    Saludos

  8. Genial artículo Sara, enhorabuena por la rigurosidad documentada, la claridad de la exposición con la que te haces entender y por tu criterio y motivación del texto. Acabamos comprendiendo

  9. Pingback: La ideología de género. ¿Sólo una alusión despectiva? (2/2) « Colectivo Novecento

  10. Pingback: La “ideología de género”. ¿Sólo una alusión despectiva? | Vamos a Cambiar el Mundo

  11. Vaya, pues ya siento ser la voz disonante entre tanta felicitación. PARA MÍ EL ARTÍCULO ES UNA FORMA DE PRETENDER UNA CENSURA INFORMATIVA DE UNA REALIDAD QUE A LA AUTORA Y A LA IDEOLOGÍA QUE DEFIENDE (y de la que vive por su trabajo) NO LES GUSTA. La autora traspasando del artículo la cifra de mujeres muertas por violencia entre pareja de los últimos 5 años, lo aumenta artificialmente en su artículo de 335 en el original a 402. PARA INFLAR SU DATO LO INCREMENTA EN 67 ASESINADAS, NADA MENOS QUE UN 20% MÁS. Luego nos viene HABLANDO DE RIGOR en estos casos que hablamos de vida, PARA INTENTAR JUSTIFICAR UNA CENSURA EN LOS MEDIOS, cuando se recogen SITUACIONES QUE NO SON DEL AGRADO Y QUE HAY QUE SILENCIAR, EN ARAS DE UN FIN LOABLE (nuevamente, el fin justifica los medios).

    Yo en la relación de asesinatos entre pareja, mujer-hombre, hombre-mujer, me quedo con los que sacó una revista a mi modo de ver, más de fiar que los que se manejan aquí:

    REVISTA EPOCA, Nº 112, 1-6/12/2006 – VIOLENCIA DOMÉSTICA, LO QUE NO SE CUENTA –
    EL FEMINISMO RADICAL MANIPULA LAS CIFRAS

    Víctimas del 2001-2005: el 44% de las víctimas son hombres en violencia doméstica, ENTRE PAREJAS EL 22% DE LAS VÍCTIMAS SON HOMBRES.
    http://www.kidetza.com/documentos_violencia/RevistaEpoca01-12-06.pdf
    http://www.projusticia.es/articulos/documentos/Epoca%20-%20Los%20hombres%20sufren%20casi%20la%20mitad%20de%20la%20violencia%20domestica.htm

    Pero el acabose ya se encuentraba en el final que había escrito la autora, luego cambiado por indicación de algún comentario. Prepárense, “La violencia de género es la primera causa de muerte de las mujeres en el mundo. No es demasiado pedir rigor.”. LA VIOLENCIA DE GÉNERO ES LA PRIMERA CAUSA DE MUERTE DE LAS MUJERES EN EL MUNDO, PERO, ¿SABE ESTÁ SEÑORA LO QUE ESTÁ DICIENDO?. ¿No tiene límites su afán desmedido por aumentar hasta el esperpento las cifras de mujeres asesinadas?. Sería de risa si no fuera para llorar. ¿HEMOS PERDIDO TODOS EL JUICIO JUGANDO A LO POLITiCAMENTECORRECTO?. Luego viene hablando de rigor y no se sabe cuántas cosas más. Anti-intelectualismo, lo llamaba un columnista de El Mundo, haciendo trizas parecido argumento de otra columnista de su periódico, QUE REPETÍA PARECIDO MANTRA PROPAGADO CON ACIERTO POR LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO.

    http://blogs.elmundo.es/elmundo/2008/02/28/elmundopordentro/1204193107.html

    Luego nos viene aquí la autora con que cuidadín, a los medios, qué publican, que tienen que pasar su censura, para que haya el rigor necesario en la información. ¿PARA CUANDO LOS COMISARIOS DE GÉNERO EN LAS REDACCIONES DE MEDIOS?, falta de candidata a jefa de dicho comisariado no habría, por lo menos.

    No deja de tener desperdicio la argumentación que da la autora para justificar su expresión, aunque a sugerencia de un comentario lo ha modificado. Es que ella considera “violencia de género” todo, todo, TODO POR LO QUE SE PUEDE MORIR UNA MUJER EN CUALQUIER PARTE DEL MUNDO, ELLA LO RELACIONA SIEMPRE CON VIOLENCIA DE GÉNERO, porque puede que vds. no le vean ninguna relación, PERO… LA HA PODIDO TENER EN EL PASADO Y SER SU CAUSA… Ahí es nada, oigan. Para ponerse a mear y no echar ni gota. Saludos.

  12. Pingback: La “ideología de género”. ¿Sólo una alusión despectiva?, por Sara Mateos Sillero | Comunidad LRMComunidad LRM

  13. En España se condena a inocentes sin pruebas, solo con el testimonio de la beneficiaria de la condena (niños, casa, pensión), como en tiempos de la inquisición. Las denuncias falsas son un negocio rentable, por no hablar de todos aquellos hombres que son expulsados de sus casas como si fueran perros y después son absueltos. El rollo del género es un negocio que se basa en el sufrimiento de cientos de hombres inocentes y sus familias, especialmente sus hijos.

    DEROGACIÓN DE TODAS LAS LEYES DE GÉNERO YA.

    En la época del gulag nadie hablaba de datos, se deportaba a los criminales. Los deportados sabían la verdad, ahora todos sabemos la verdad.

    Leyes de género derogación ya.

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