Manifestación minera en Madrid. 31 de mayo de 2012

La policia carga al término de la manifestación minera en Madrid. Los manifestantes arrojan bocadillos y botellas de agua. Es lo que en ese momento, la hora del almuerzo, llevan encima.

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Recortar, Reformar, Rescatar. Las tres R que nos llevan al abismo

(Editorial del nuevo número de la revista Economía Crítica y Crítica de la Economía)

Recortar para destruir los servicios públicos básicos, reformar para despedir trabajadoras sin límites y rescatar para socializar las pérdidas del mismo sector financiero que desencadenó la crisis. La agenda de medidas que se nos ha impuesto está marcada por un nuevo ciclo de ajuste neoliberal. Después de tres décadas de sufrirlo con la excusa del crecimiento, llegada la crisis el ajuste se ha vuelto definitivamente permanente. Más de lo mismo pero con una renovada intensidad. Estafa de crisis que no hace sino acelerar las tres “R” a la moda. A ministros, directivos y burócratas de la Troika se les llena la boca con la inevitabilidad de sus Recortes, Reformas y Rescates. No quieren oír los gritos que desde la calle luchan para impulsar un cambio y que están levantando los cimientos de propuestas concretas, unitarias y radicales para salir del capitalismo en crisis. La descarada connivencia de nuestros gobernantes con los mal denominados mercados nos precipita hacia un abismo económico y social y debemos actuar YA.

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Una de bancos

La pasada semana Bankia fue la protagonista. Para ella y los genios que la gestionaron y los incluso más genios aún que se lo permitieron van estas dos viñetas.

Agarraros que vienen curvas.

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Deuda, banca y recortes.

No por más veces repetido pierde gravedad: estamos asistiendo a un recorte histórico -de los que se estudiarán en los libros de historia- de los derechos económicos y sociales de la clase trabajadora. Buena parte de este retroceso se materializa en el desmantelamiento acelerado de nuestro precario Estado del bienestar. Aunque las medidas son múltiples, quizás el recorte de aproximadamente un 20% en el presupuesto de los ministerios para 2012 es la que de forma más gráfica sintetiza la magnitud del retroceso: el impacto sobre un Estado del bienestar que nunca llegó a alcanzar un grado de desarrollo pleno, en el sentido de al menos comparable con el de países europeos con niveles de renta equiparables, es brutal.

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